Los Comunes frenan un pedido opositor en plena campaña local

NewsITe
La Cámara de los Comunes del Reino Unido rechazó abrir una investigación formal contra el primer ministro, Keir Starmer, por el polémico nombramiento de Peter Mandelson como embajador británico en Estados Unidos en 2024. Pese a las críticas por los vínculos de Mandelson con el fallecido financista y delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein, el oficialismo logró bloquear el avance del expediente.
La moción impulsada por el Partido Conservador obtuvo 223 votos a favor y 335 en contra, por lo que quedó descartada la intervención del Comité de Privilegios, órgano encargado de evaluar posibles faltas a las normas parlamentarias. El resultado supone un alivio político para Starmer en medio de una campaña electoral local y regional clave para medir el pulso de su gobierno.
La líder conservadora Kemi Badenoch había acusado al primer ministro de “engañar repetidamente a la Cámara de los Comunes” al sostener que en la designación de Mandelson se cumplió con todos los protocolos de selección y verificación de antecedentes. Desde Downing Street, en cambio, respondieron que se trata de una “maniobra política desesperada” de la oposición y que las denuncias “carecen de fundamento”.
En paralelo al debate parlamentario, Morgan McSweeney, exjefe de gabinete y asesor cercano de Starmer, compareció ante la Comisión de Asuntos Exteriores y asumió la responsabilidad política por haber respaldado el nombramiento. Calificó la decisión como “un grave error de juicio”, aunque negó que se hubieran pasado por alto controles o pasos formales en el proceso.
El rol de Mandelson y el trasfondo del escándalo
Peter Mandelson es una figura histórica del laborismo británico, asociado a la etapa del “Nuevo Laborismo” de Tony Blair. Su trayectoria y sus contactos internacionales lo convirtieron en un dirigente influyente, pero su nombre quedó bajo la lupa por haber mantenido relación con Jeffrey Epstein, lo que desató cuestionamientos éticos a su designación diplomática.
En su testimonio, McSweeney insistió en que nunca pidió a funcionarios que “ignorasen procedimientos” ni que “omitieran pasos” en la revisión de antecedentes. Esa declaración fue utilizada por el gobierno como respaldo a la versión oficial, según la cual la legalidad del nombramiento no estuvo en discusión, más allá de la controversia política que generó.
- La moción conservadora para investigar a Starmer fue rechazada por 335 a 223 votos.
- El gobierno califica las acusaciones como infundadas y de motivación electoral.
- Un exasesor asumió un “error de juicio”, pero defendió la corrección del proceso.
- El episodio se da en la antesala de las elecciones locales y regionales del 7 de mayo.
“Aconsejé al primer ministro que apoyara ese nombramiento y me equivoqué al hacerlo”, admitió Morgan McSweeney ante el comité parlamentario, aunque remarcó que no se alteraron los procedimientos formales.
La controversia se suma a un clima político ya tensionado por la cercanía de las urnas. Para Starmer, el cierre de este capítulo en el Parlamento le permite concentrarse en defender su gestión y en los resultados electorales que, como ocurre habitualmente en el Reino Unido, serán leídos como un plebiscito de mitad de mandato sobre el rumbo de su gobierno.

