Un hallazgo que reescribe la historia científica de América

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Un equipo de arqueólogos peruanos descubrió en el asentamiento pesquero de Áspero, en la costa central de Perú, una estructura circular de dos niveles vinculada a la observación astronómica y atribuida a la civilización Caral, considerada la más antigua de América. El hallazgo, liderado por la reconocida investigadora Ruth Shady, se ubica en un contexto cronológico cercano al 2000 a. C. y aporta nueva evidencia sobre el desarrollo temprano de conocimiento científico en la región andina.
La construcción, de planta ovalada y diseño poco frecuente para la época, habría funcionado como un espacio especializado para registrar el movimiento del Sol, la Luna y las estrellas, y relacionar esos fenómenos con los cambios en el entorno natural. Estos saberes eran claves para la toma de decisiones en actividades productivas como la pesca, el marisqueo y el intercambio con comunidades agrícolas del valle de Supe, donde floreció la cultura Caral entre 3000 y 1800 a. C.
Áspero se encuentra en la provincia de Barranca, a unos 180 kilómetros al norte de Lima y a apenas 700 metros del océano Pacífico. Con una extensión de casi 19 hectáreas, fue un puerto estratégico dentro de la red de interacción social y económica de Caral. Allí se han identificado al menos 25 conjuntos arquitectónicos monumentales, que incluyen edificios piramidales, templos y espacios ceremoniales asociados a una compleja organización social.
La huanca, clave para medir el tiempo y orientar el espacio
El director del sitio arqueológico de Áspero, David Palomino, destacó que en la parte superior de la estructura se identificó una huanca, una piedra vertical que en la tradición andina se utilizó para medir el paso del tiempo a través de las sombras proyectadas por el Sol. Este elemento no solo habría cumplido funciones astronómicas, sino también rituales y de orientación espacial, reforzando el carácter sagrado y científico del lugar.
Según los especialistas, la presencia de esta huanca indica la continuidad y sofisticación del conocimiento astronómico desarrollado por Caral. En el caso de Áspero, la particularidad radica en su estrecha vinculación con el mar: la observación de los astros habría permitido anticipar variaciones en las mareas, en el clima y en la disponibilidad de recursos marinos, fundamentales para la subsistencia y el comercio.
Entierros de élite y un puerto de conocimiento
En las últimas décadas, las excavaciones en Áspero revelaron entierros de personajes de alto rango social, con vínculos simbólicos y materiales con poblaciones de los Andes y la Amazonia. Entre ellos se encuentran contextos funerarios conocidos como la “Dama de los Cuatro Tupus” y el “Varón de Élite”, además del entierro de una niña de jerarquía, descubierto recientemente.
La tumba de esta niña llamó especialmente la atención por su rico ajuar funerario: un manto confeccionado con plumas de guacamayo, un pico de tucán con incrustaciones y productos agrícolas procedentes de la sierra. Estos elementos evidencian redes de intercambio a larga distancia y refuerzan la idea de Áspero como centro político, económico y simbólico de primer orden dentro del mundo caral.
- La estructura circular habría funcionado como observatorio astronómico costero.
- La huanca permitía medir el tiempo mediante sombras solares y orientar el espacio.
- Áspero fue un puerto clave dentro de la red de interacción de la civilización Caral.
- Los entierros de élite revelan contactos con regiones andinas y amazónicas.
“Está relacionado con un conocimiento astronómico que ya se venía desarrollando en Caral. En este caso, la particularidad podría vincularse con su relación directa con la actividad marítima”, señaló el director del sitio, David Palomino.
Actualmente, un equipo multidisciplinario continúa con los estudios de orientación arquitectónica, estratigrafía y análisis de materiales recuperados. El objetivo es precisar la cronología del complejo, reconstruir las prácticas rituales y científicas asociadas a la estructura y profundizar en la comprensión de cómo la civilización Caral combinó saberes astronómicos, economía marítima y poder político en uno de los paisajes culturales más antiguos de América.

