Cannabis medicinal: desarrollan analgésico con menos riesgos

Avance chino en analgésicos derivados del cannabis

Un equipo de científicos de la Universidad de Zhejiang, en China, desarrolló una nueva molécula derivada del cannabis medicinal que promete un alivio potente del dolor con muchos menos efectos secundarios que los fármacos tradicionales. El trabajo, liderado por Li Xiaoming junto a los investigadores Dong Xiaowu y Zhang Yan, fue publicado en la revista científica Cell y es considerado un avance clave para aprovechar de forma más segura el potencial terapéutico del cannabis.

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El desarrollo apunta a resolver una de las principales limitaciones de los medicamentos basados en cannabis: si bien se utilizan de manera extendida para tratar dolor crónico y trastornos del estado de ánimo, suelen generar tolerancia, riesgo de adicción y deterioro cognitivo. El equipo chino buscó precisamente separar los beneficios analgésicos y ansiolíticos de los efectos no deseados que hoy preocupan a pacientes y médicos.

Más de una década de estudios sobre el receptor CB1

Desde 2015, los investigadores se enfocaron en comprender con precisión cómo actúa el cannabis en el sistema nervioso. En particular, estudiaron el receptor cannabinoide 1 (CB1), presente en distintas regiones del cerebro y clave tanto en la regulación del dolor como del estado de ánimo.

En la amígdala, una de las áreas cerebrales vinculadas al procesamiento de las emociones, detectaron que una disminución en la función del CB1 se asocia con ansiedad y depresión, mientras que su activación puede atenuar estos cuadros. En el tálamo, una especie de “estación de relevo” de las señales de dolor, el CB1 modula el umbral doloroso y se convierte en un blanco central para los analgésicos derivados del cannabis.

Cómo funciona la nueva molécula de cannabis medicinal

Los fármacos tradicionales de cannabis activan los receptores CB1 a través de dos grandes vías de señalización celular. Una de ellas, conocida como vía Gi/o, está vinculada con el alivio del dolor y los efectos ansiolíticos, considerados los objetivos terapéuticos deseados. La otra, mediada por la proteína β-arrestina, se asocia a tolerancia, adicción y otros efectos adversos.

Lo innovador del trabajo chino es que, mediante herramientas de inteligencia artificial, los especialistas diseñaron racionalmente nuevas moléculas pequeñas capaces de activar solo la vía Gi/o, evitando disparar la señalización de β-arrestina. Se trata de agonistas “sesgados” del receptor CB1: se unen de manera específica al receptor, pero lo hacen de tal forma que impiden los cambios estructurales que suelen desencadenar los efectos secundarios.

En ensayos con ratones, las nuevas moléculas mostraron efectos analgésicos robustos frente a distintos tipos de dolor: agudo, inflamatorio y neuropático. A diferencia de lo que suele ocurrir con otros compuestos basados en cannabis, los animales no desarrollaron tolerancia ni signos evidentes de conducta adictiva tras siete días de administración continua.

Resultados y próximos pasos hacia la clínica

Además del perfil analgésico favorable, los investigadores observaron que los compuestos alteraron en menor medida la temperatura corporal y la actividad motora de los animales, parámetros que habitualmente se ven comprometidos por los fármacos tradicionales. Un revisor del trabajo calificó el artículo como un “trabajo elegante” y remarcó que se trata del primer diseño racional de un agonista sesgado del receptor CB1.

La nueva molécula surge así como una alternativa potencial para conservar los beneficios médicos del cannabis, reduciendo de forma significativa los riesgos narcóticos y de dependencia. Si los resultados se confirman en modelos más avanzados y, posteriormente, en humanos, podría abrirse una nueva generación de analgésicos para dolores crónicos, inflamatorios y neuropáticos, con un perfil de seguridad mejorado.

“Nuestro objetivo es comprender los mecanismos de la enfermedad, encontrar dianas terapéuticas y desarrollar fármacos eficaces para, en última instancia, aliviar el sufrimiento de los pacientes”, afirmó Li Xiaoming al presentar el trabajo.

El equipo ya adelantó que continuará con los estudios preclínicos y trabajará para avanzar hacia ensayos clínicos en personas. El hallazgo se sigue con atención desde distintos sistemas de salud, entre ellos el argentino, donde el uso médico del cannabis viene creciendo y despierta un fuerte interés en la comunidad científica y de pacientes.

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