Apuestas online: la peligrosa ilusión de control en jóvenes

Crece la preocupación por el avance del juego online en adolescentes

Adolescentes y apuestas online en Argentina

NewsITe

“Yo no juego, estudio estadísticas”. La frase, repetida por muchos chicos y adolescentes, resume una tendencia alarmante: la idea de que las apuestas online no son un problema, sino un simple pasatiempo que se puede controlar con “conocimiento” o “estrategia”. Sin embargo, detrás de esa percepción se esconde un fenómeno que impacta de lleno en la salud emocional, los vínculos familiares y la relación con el dinero.

Un reciente estudio de la organización Chicos.net advierte que cada vez más adolescentes se acercan a las plataformas de apuestas con la convicción de que pueden ganarle al sistema. La ilusión de control se sostiene en la creencia de que analizar estadísticas deportivas, seguir influencers o replicar jugadas de otros garantiza algún tipo de ventaja. En la práctica, el negocio está diseñado sobre probabilidades matemáticas que favorecen siempre a la casa y que suelen ser subestimadas a estas edades.

– Publicidad –

Los datos del Observatorio Humanitario de Cruz Roja revelan cómo se da este primer acercamiento: el 89% de los jóvenes comienza a apostar por curiosidad, el 84% lo hace por entretenimiento y el 53% impulsado por la expectativa de ganar dinero rápido. A esto se suma un elemento decisivo: el 44% admite que entró al mundo de las apuestas atraído por bonos promocionales o incentivos, lo que deja en evidencia el rol agresivo de las estrategias de captación de las plataformas.

En muchos casos, una primera racha favorable refuerza el autoengaño. Algunos adolescentes relatan que, tras ganar con un bono inicial, sintieron que habían “descubierto el sistema”. Esa experiencia temprana de éxito alimenta la percepción de habilidad, aunque en realidad responde al azar. El resultado: más tiempo invertido, mayores montos apostados y una exposición creciente al riesgo.

Del “juego” al problema: cómo se naturalizan las apuestas

Otro aspecto preocupante es el lenguaje. Muchos jóvenes dicen que “juegan” cuando, en realidad, están apostando dinero propio o incluso de su familia. Ese cambio semántico no es menor: al hablar de juego, se oculta el riesgo económico y se integra la práctica al universo del ocio digital, como si se tratara de un videojuego más.

El contexto cultural también empuja. El Mundial de Fútbol 2022 marcó un punto de inflexión en la normalización de las apuestas deportivas entre jóvenes. Publicidad masiva, presencia de casas de apuestas en transmisiones deportivas y menciones constantes en redes sociales consolidaron la idea de que apostar forma parte del consumo deportivo cotidiano.

Las consecuencias, sin embargo, pueden ser profundas. Los especialistas advierten que el ingreso temprano al mundo de las apuestas puede deteriorar la capacidad de tomar decisiones responsables, condicionar la autonomía económica futura y generar conflictos en la familia y el grupo de amigos. Además, favorece hábitos de manejo del dinero centrados en el corto plazo y en la búsqueda de gratificación inmediata.

Organizaciones llaman a actuar: acompañamiento y diálogo

Frente a este escenario, distintas organizaciones sociales lanzaron una campaña conjunta para visibilizar el problema y promover la prevención. El objetivo principal es que madres, padres y adultos referentes se involucren de manera activa, generen espacios de diálogo y acompañen a niñas, niños y adolescentes en la comprensión de los riesgos asociados a las apuestas online.

  • Promover conversaciones sinceras sobre dinero, juego y riesgo.
  • Desnaturalizar la idea de que “todos apuestan” y que se trata de una práctica inofensiva.
  • Enseñar conceptos básicos de probabilidad y azar para desarmar la ilusión de control.
  • Prestar atención a cambios de conducta, irritabilidad o secretos vinculados al uso del celular.

“Muchas veces, el primer paso no es prohibir, sino entender cómo lo están viviendo ellos y empezar a hablar”, señalan desde las organizaciones impulsoras.

La iniciativa es coordinada por el Consejo Publicitario Argentino (CPA), junto con UNICEF, Cruz Roja, Chicos.net, Fundación Padres, Faro Digital y Fundación Convivir. Todas coinciden en un mensaje clave: más que demonizar la tecnología, se trata de acompañar, poner límites claros y ofrecer herramientas para que las nuevas generaciones puedan construir una relación más sana con el dinero, el ocio digital y la toma de decisiones.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -