El oficialismo afina su hoja de ruta legislativa tras el receso

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Tras el receso invernal del Congreso, la mesa política del Gobierno nacional volverá a reunirse este martes en Casa Rosada con el objetivo de relanzar la gestión legislativa y ordenar la agenda que buscará impulsar en las próximas semanas. El encuentro está previsto para las 13 y contará con la participación de los nueve integrantes del reducido círculo que define la estrategia parlamentaria.
En el centro de la discusión estará el proyecto de Ley de Propiedad Privada, que llegará por tercera vez al recinto del Senado este jueves. La iniciativa, que ya acumula 16 borradores, sigue generando resistencias entre gobernadores aliados y propios, especialmente por los límites a la venta de tierras, uno de los puntos más sensibles del articulado. Tras la reunión, se espera una conferencia de prensa en la Cámara Alta encabezada por la senadora Patricia Bullrich, encargada de explicar los cambios acordados.
Según trascendió en ámbitos legislativos, el oficialismo evalúa flexibilizar el proyecto para sumar apoyos. Uno de los cambios en estudio es elevar del 15% al 25% el tope para la venta de tierras contemplado en la norma, una concesión que busca destrabar el tratamiento sin resignar el espíritu de la ley. “Estamos en plena negociación”, admitió una fuente parlamentaria cercana a la mesa política, que describió un pulso interno entre Bullrich y el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, defensor de una redacción más rígida.
Definiciones clave para la agenda económica y electoral
La reunión de este martes no se limitará a la Ley de Propiedad Privada. El Poder Ejecutivo también deberá fijar fechas y prioridades para otros proyectos sensibles: la reforma de la carta orgánica del Banco Central, considerada por el oficialismo como “el proyecto del semestre”; una nueva reforma política destinada a apuntalar la reelección de Javier Milei; el paquete Inocencia Fiscal II; la actualización del régimen de Zonas Frías y un conjunto de medidas económicas complementarias vinculadas al BCRA.
En paralelo, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, convocó para las 15 a los jefes de bloque aliados con el fin de diseñar un cronograma de trabajo conjunto. La intención es coordinar tiempos entre ambas cámaras y evitar desfasajes que frenen la sanción de leyes consideradas prioritarias por el Gobierno.
En Casa Rosada reconocen que el desafío pasa por equilibrar la actividad legislativa con el adelantamiento de la campaña electoral. Algunas voces internas advierten que haber puesto tan pronto el foco en la reelección de Milei puede complejizar las negociaciones en el Congreso. “Todos los que dicen que el objetivo es la reelección no la ven. El objetivo es transformar la Argentina”, afirmó una fuente con acceso directo al despacho presidencial, marcando la narrativa que el oficialismo busca instalar.
Territorio, aliados y proyección hacia 2027
La estrategia legislativa se combina con una intensa tarea política en las provincias. En la previa a la reunión de la mesa política, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, viajó este lunes a Chaco junto a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, para participar del Consejo Regional de Seguridad Interior (NEA). Del encuentro también formaron parte el armador nacional Eduardo “Lule” Menem y el secretario de Comunicación, Fabián Fernández, dos figuras claves del esquema político nacional.
Chaco aparece como uno de los territorios más favorables para el oficialismo a la hora de sellar acuerdos electorales. Su gobernador, Leandro Zdero, fue uno de los primeros en cerrar alianzas con la Casa Rosada de cara a 2025 y se espera que ese entendimiento se proyecte a 2027, cuando el oficialismo intentará retener el poder y consolidar su presencia territorial.
La mesa política buscará, en este nuevo tramo del año legislativo, combinar avances en el Congreso con la construcción de consensos federales que le permitan al Gobierno sostener su hoja de ruta económica y política más allá del calendario electoral.
Con el Congreso nuevamente en marcha y la campaña en el horizonte, el oficialismo se juega en los próximos meses buena parte de su capital político: por un lado, la posibilidad de avanzar con reformas estructurales; por otro, la necesidad de mantener cohesionado a su frente y contener a los aliados provinciales que serán decisivos tanto en el recinto como en las urnas.

