La empresa SanCor pidió su propia quiebra y deja una deuda millonaria

SanCor se presenta en quiebra y abre una etapa clave para la lechería

NewsITe

La cooperativa láctea SanCor Cooperativas Unidas Limitada (CUL) solicitó ante la Justicia comercial su propia quiebra, tras más de un año bajo concurso preventivo de acreedores y con una deuda que ronda los US$ 120 millones. El pedido fue presentado en el Juzgado con sede en Rafaela, Santa Fe, donde tramita el expediente principal de la compañía.

La firma, que supo ser una de las principales usinas lácteas del país, admitió la imposibilidad de cumplir con el plan de pagos diseñado para cancelar sus compromisos con más de 1.500 acreedores. De este modo, la instancia concursal que se había iniciado en febrero de 2025, pensada como una herramienta para reestructurar pasivos y ganar tiempo en medio de la crisis, desemboca ahora en la liquidación judicial de la cooperativa.

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Fuentes vinculadas al proceso señalan que durante estos meses no se concretó el ingreso de nuevos socios estratégicos ni inversores interesados en capitalizar la empresa, algo que era clave para la continuidad de las operaciones. Ante este escenario y con un deterioro financiero creciente, el directorio de SanCor avanzó con el pedido formal de quiebra, cerrando así una etapa de intentos fallidos por sostener la actividad bajo la actual estructura.

La posición de Atilra y la situación de los trabajadores

La Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) recordó que ya en septiembre del año pasado había reclamado la declaración de quiebra, luego de que una asamblea extraordinaria de afiliados avalara esa postura. El gremio sostuvo que los informes elaborados por la Sindicatura, el Comité Provisorio de Control y la coadministradora designada por el Juzgado coincidieron en describir un “estado de cesación de pagos, impotencia e insolvencia patrimonial general y definitiva” de la concursada.

En un comunicado, Atilra planteó que el reciente movimiento de la cooperativa “no agrega ni quita nada” desde el punto de vista jurídico, pero sí implica el reconocimiento formal de una realidad que —según el sindicato— ya era evidente. La organización recuerda que la empresa se ha venido sosteniendo en gran medida a costa del sacrificio de su personal, con salarios adeudados por hasta ocho meses más aguinaldos, y con el apoyo del fondo solidario del gremio y de la obra social OSPIL, que mantuvo las prestaciones pese a la falta de aportes patronales.

Un gigante lácteo en caída: cómo se fue achicando SanCor

La crisis de SanCor se arrastra desde 2017 y marcó un punto de inflexión en el sector lácteo argentino. Aquella primera gran reestructuración incluyó la venta de activos, cierre de plantas y reducción de personal, con la expectativa de lograr una empresa más chica pero sustentable. Sin embargo, las sucesivas medidas no alcanzaron para revertir la tendencia.

En su momento de esplendor, la cooperativa llegó a procesar alrededor de 4 millones de litros de leche diarios, posicionándose como un actor clave en el mercado interno y con presencia en la exportación. Hoy la producción quedó recortada a menos de 500.000 litros diarios, mientras que el número de plantas industriales se redujo de 12 a 6 y la dotación de trabajadores pasó de unos 4.000 empleados a menos de 1.000.

  • Producción diaria: de 4 millones a menos de 500.000 litros.
  • Plantas industriales: de 12 establecimientos a solo 6 en actividad.
  • Personal: de unos 4.000 trabajadores a menos de 1.000.

Para Atilra, la quiebra no significa un punto final, sino el inicio de una etapa en la que deberá definirse el futuro de la marca, los activos productivos y los puestos de trabajo. El gremio plantea que la marca SanCor, despojada de las estructuras que la llevaron a esta situación, podría reencauzarse aprovechando el know how y la experiencia de sus trabajadores, manteniendo la calidad y el prestigio de sus productos en el mercado.

“Tanto para los trabajadores como para nuestra entidad que los representa, el dictado de quiebra no constituye un final sino el comienzo de una nueva etapa”, subrayó Atilra al analizar el impacto de la decisión judicial.

En las próximas semanas se esperan definiciones del Juzgado y de la Sindicatura respecto de la continuidad productiva, la eventual búsqueda de interesados en unidades de negocio y el orden de prelación de los créditos. El desenlace del caso SanCor será observado de cerca por toda la cadena láctea argentina, que enfrenta sus propios desafíos en un contexto económico complejo.

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