Nuevas terapias para leucemia crónica cambian el tratamiento

Revolución en el abordaje de la leucemia linfocítica crónica

Médicos e investigadores analizan nuevos tratamientos para la leucemia linfocítica crónica en un congreso científico en Mendoza

NewsITe

La leucemia linfocítica crónica (LLC), el tipo de leucemia más frecuente en adultos, atraviesa un cambio de paradigma sin precedentes. Gracias al desarrollo de terapias dirigidas e innovadoras, el tratamiento empieza a dejar atrás a la quimioterapia tradicional para dar paso a esquemas más eficaces, mejor tolerados y, en muchos casos, de duración limitada.

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Este jueves y viernes se desarrolla en Mendoza el 6º Congreso del Grupo Latinoamericano de Leucemia Linfocítica Crónica (LAG-CLL Meeting 2026), considerado el encuentro científico más importante de la región sobre esta enfermedad. Allí, referentes de distintos países latinoamericanos y especialistas internacionales analizan los avances en el conocimiento de la LLC y cómo estos se traducen en mejores resultados para los pacientes.

La LLC es un cáncer de la sangre que se origina en los linfocitos, un tipo de glóbulo blanco clave para el sistema inmunológico. Suele tener una evolución lenta, lo que explica su denominación de enfermedad crónica. Sin embargo, durante muchos años las opciones terapéuticas se centraron casi exclusivamente en la quimioterapia, con sus efectos adversos asociados y la necesidad de tratamientos prolongados.

De la quimioterapia a las terapias dirigidas

En la última década, el escenario empezó a modificarse rápidamente. La aparición de terapias dirigidas –fármacos que actúan sobre blancos específicos de las células tumorales– permitió aumentar las tasas de respuesta y, al mismo tiempo, reducir el impacto sobre los tejidos sanos, con un perfil de toxicidad diferente al de la quimioterapia clásica.

La Dra. M. Silvana Cugliari, jefa del Departamento de Hematología del Instituto de Oncología “Ángel H. Roffo” (UBA), explicó que uno de los ejes centrales del congreso es justamente este cambio de paradigma hacia una “era post quimioterapia”. Según detalló, hoy se dispone de esquemas en monoterapia y de combinaciones de dos o hasta tres fármacos dirigidos o inmunoterapias con mecanismos de acción complementarios, que logran altas tasas de eficacia en períodos de tiempo acotados.

En la misma línea, el Dr. Miguel A. Pavlovsky, director Médico Científico de FUNDALEU, remarcó que la evidencia a favor de los tratamientos combinados es contundente. Estas estrategias, indicó, están reemplazando progresivamente a la quimioterapia como estándar de tratamiento, al demostrar mejores resultados globales y una forma de acción sinérgica que se traduce en mayor control de la enfermedad.

Tratamientos personalizados y mejor calidad de vida

Uno de los grandes desafíos actuales es definir qué paciente se beneficia más con cada esquema terapéutico. La tendencia, explican los especialistas, es avanzar hacia tratamientos cada vez más personalizados, que contemplen las características biológicas de la enfermedad y las condiciones clínicas de cada persona.

Las combinaciones de terapias dirigidas en LLC permiten, en muchos casos, tratamientos de duración limitada –por ejemplo, de uno o dos años– que luego se interrumpen, manteniendo el control de la enfermedad bajo seguimiento médico. Esto contrasta con los antiguos esquemas de quimioterapia, que podían prolongarse durante largos períodos o hasta la pérdida de respuesta.

La Dra. Cugliari subrayó que la disponibilidad de esquemas libres de quimioterapia representa un avance “sumamente significativo”, porque posibilita tratar con mayor precisión y con menor impacto en la calidad de vida. La mejor tolerancia, la reducción de internaciones y la posibilidad de sostener la rutina diaria constituyen beneficios concretos para las personas con LLC.

Investigación traslacional y trabajo en equipo

La transformación del abordaje de la LLC no sería posible sin el aporte de la investigación básica y traslacional. La Dra. Romina Gamberale, investigadora del CONICET en el Instituto de Medicina Experimental (IMEX), destacó que comprender cómo funcionan las células malignas y cómo se relacionan con su entorno permite identificar nuevos blancos terapéuticos y optimizar los tratamientos ya disponibles.

Gamberale hizo hincapié en la necesidad del trabajo conjunto entre científicos y médicos hematólogos. Esa colaboración, sostuvo, acelera la traducción de los hallazgos de laboratorio a la práctica clínica y, en definitiva, al beneficio directo de los pacientes. Espacios como el LAG-CLL Meeting 2026 ofrecen un ámbito privilegiado para compartir resultados, debatir estrategias y delinear el futuro del tratamiento de la leucemia linfocítica crónica en la región.

“La colaboración estrecha entre investigadores y médicos hematólogos potencia la generación de conocimiento con impacto real en la práctica clínica, acelerando la traducción de los descubrimientos del laboratorio al beneficio directo de los pacientes”, remarcó la Dra. Romina Gamberale.

Con terapias dirigidas cada vez más eficaces, combinaciones racionales de fármacos y una mirada centrada en la calidad de vida, la LLC se encamina a un nuevo modelo de tratamiento, donde la quimioterapia deja de ser protagonista y la personalización de las decisiones terapéuticas se vuelve la norma.

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