El Acuerdo de San Nicolás fue un pacto firmado el 31 de mayo de 1852 y ratificado por trece provincias argentinas, de las que estaba exceptuada la provincia de Buenos Aires. Redactado en 19 artículos, su objetivo fue sentar las bases de la organización nacional de Argentina y sirvió como precedente a la sanción de la Constitución de 1853.

De la Redacción de EL NORTE
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Celebrado el 31 de mayo de 1852, el Acuerdo de San Nicolás de los Arroyos fue una parte del edificio de la Constitución. Tras una cruenta guerra civil de más de veinte años, nuestra patria emprendió el difícil camino de la organización nacional sobre la base del reconocimiento del Pacto Federal, como ley fundamental de la incipiente nación argentina.
Como es sabido, el propósito inmediato que perseguía dicho acuerdo consistió en la convocatoria a un Congreso Constituyente para que este cuerpo sancionara una Constitución “bajo el sistema federal”, que arreglara todo lo concerniente a la administración general del país, la regulación de su comercio interior y las finanzas públicas, entre otros objetivos.
Su finalidad más trascendente era alcanzar la paz en un país dividido por las contiendas políticas entre unitarios y federales, finalidad que recién se pudo cumplir en 1860, cuando Buenos Aires se incorporó definitivamente a la República Argentina. A partir de allí, comenzó a despejarse el futuro de la joven nación, apoyada en la máxima alberdiana que proclamaba que gobernar era poblar nuestro extenso territorio.
Bases
El acuerdo surge tras la derrota de Juan Manuel de Rosas en la batalla de Caseros. El general Justo José de Urquiza convocó a los gobernadores de las provincias a una reunión. La misma tenía el fin de realizar un pacto que siente las bases de la organización nacional de Argentina.
Urquiza por ese entonces era el director de Relaciones Exteriores de la República tras lo establecido en el Protocolo Palermo, firmado un mes antes. La casa donde se firmó pertenecía a Pedro Alurralde, autoridad de la ciudad y amigo de Urquiza, luego convertida en un museo.
La confluencia de hechos históricos invita a reflexionar sobre cómo un pequeño pueblo del litoral se transformó en un actor clave en la formación de la Argentina que conocemos actualmente.

