Un mes de turbulencias políticas para el vocero devenido jefe de Gabinete

NewsITe
A un mes de la difusión de la foto de su esposa en la gira oficial por Estados Unidos, Manuel Adorni atraviesa el momento más complejo desde que desembarcó en el corazón del Gobierno libertario. Lo que comenzó como una polémica por el uso del avión presidencial derivó en múltiples causas judiciales, un minucioso escrutinio sobre su patrimonio y un desgaste político que la Casa Rosada intenta contener.
El 11 de marzo se conoció la imagen de Bettina Angeletti, esposa de Adorni, a bordo del ARG-01 durante la Argentina Week en Nueva York y Miami. La foto confirmó que integraba la comitiva presidencial pese a no ocupar ningún cargo público, lo que desató críticas por el eventual uso de recursos del Estado con fines personales.
En su primera defensa, Adorni buscó despegarse de la decisión y señaló que la presencia de Angeletti respondió a una autorización directa del presidente Javier Milei. Con esa explicación, el ahora jefe de Gabinete terminó exponiendo al propio mandatario, cuando por jerarquía institucional se espera que sea él quien actúe como fusible político frente a los cuestionamientos.
El funcionario también argumentó que la participación de su esposa no generó costos extra para el Estado y lanzó una frase que luego calificó como “desafortunada”: sostuvo que, tras “deslomarse una semana”, quería que su pareja lo acompañara en la gira. El comentario alimentó el debate sobre los límites entre la vida privada de los funcionarios y el financiamiento público de sus viajes.
Tras el escándalo por el vuelo de ida, las dudas se trasladaron al regreso desde Estados Unidos. Adorni afirmó que los pasajes de vuelta habían sido abonados de su bolsillo, pero en los últimos días surgieron registros que siembran incertidumbre sobre esa versión. Desde su entorno remarcan que en el ticket figura la Jefatura de Gabinete y no el nombre de Angeletti porque, según sostienen, ella “pagó su propio pasaje” y se trata de “un dato privado” que no tienen intención de exhibir.
Viajes, patrimonio y la avanzada de la Justicia federal
En paralelo a la polémica por la gira oficial, aparecieron otras revelaciones que incrementaron la tensión. Se conoció que Adorni viajó con su familia, ida y vuelta, en un vuelo privado a Punta del Este junto a su amigo Marcelo Grandio, vinculado a contratos con la TV Pública. El ex vocero insiste en que esos tickets fueron costeados con fondos personales, pero ahora es la Justicia la que busca determinar cómo se financiaron esos traslados.
Las presentaciones judiciales en su contra se multiplicaron en las últimas semanas y se concentran en presunto enriquecimiento ilícito y supuesto manejo irregular de fondos públicos. Las investigaciones apuntan a la compra de propiedades de alto valor, entre ellas un departamento en el barrio porteño de Caballito, que habría sido escriturado por un monto inferior al valor de mercado, así como a otros bienes que no se corresponderían con los ingresos declarados antes de su llegada a la función pública.
En las últimas 48 horas, el juez federal Ariel Lijo, a partir de un requerimiento del fiscal Gerardo Pollicita, dispuso el levantamiento del secreto fiscal y bancario de Adorni y de su esposa. Con esta medida, la Justicia accede a todos los movimientos de dinero realizados desde enero de 2022 hasta la actualidad, una radiografía completa de los flujos financieros de la familia.
- Se analiza el financiamiento de los viajes oficiales y privados.
- Se revisan compras de inmuebles y otros bienes patrimoniales.
- Se contrastan los movimientos de cuentas con las declaraciones juradas.
En Casa Rosada aseguran que “sigue siendo la voz del Gobierno” y remarcan que tanto Javier como Karina Milei lo sostienen en el cargo, mientras continúan los avances de la Justicia.
Frente al avance de las causas, el Gobierno intenta correrse del escándalo y asociar el nombre de Adorni a anuncios de gestión y “buenas noticias”. El jefe de Gabinete continúa encabezando conferencias y comunicando medidas de la administración libertaria, en un delicado equilibrio entre su rol político central y un frente judicial que, a un mes del primer episodio, está lejos de cerrarse.

