La operación inmobiliaria bajo la lupa

NewsITe
La escribana pública Adriana Nechevenko brindó detalles sobre la operatoria mediante la cual el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, adquirió departamentos, en medio de las sospechas y versiones cruzadas sobre el origen de los fondos y la modalidad de pago. En una entrevista difundida por un streaming de Infobae, la profesional negó que el funcionario hubiera recibido dinero prestado por terceros para concretar la compra y precisó que la operación se estructuró a través de una hipoteca por saldo de precio.
Nechevenko explicó que en este tipo de transacciones el comprador abona una parte del valor del inmueble al momento de la firma de la escritura y acuerda con el vendedor un plazo para cancelar el resto, que queda garantizado mediante una hipoteca. “Se trató de una hipoteca por saldo de precio, donde se entrega un monto inicial y el resto se paga en un plazo de un año, según lo acordado entre las partes”, puntualizó.
De este modo, la escribana desestimó la versión de que dos personas le habrían prestado dinero a Adorni para afrontar la compra. Según indicó, fue el propio jefe de Gabinete quien se presentó con las vendedoras de los inmuebles en la escribanía y se procedió a formalizar la operatoria de acuerdo con las normas vigentes. “Nunca hubo cuota”, remarcó, al señalar que lo pactado fue un pago diferido dentro de un año y sin intereses.
Cómo funciona una hipoteca por saldo de precio
La figura mencionada por Nechevenko es una herramienta habitual en el mercado inmobiliario argentino, especialmente cuando el comprador no dispone de la totalidad del dinero al momento de la firma. En estos casos, se conviene un pago inicial —generalmente inferior al valor total— y el saldo queda asegurado con una hipoteca a favor del vendedor, inscripta en el registro correspondiente.
- El comprador entrega un adelanto al firmar la escritura de compraventa.
- El resto del precio se paga en un plazo determinado, que en este caso fue de un año.
- La hipoteca actúa como garantía hasta que se cancela el total del monto adeudado.
- Las partes pueden, de común acuerdo, prorrogar el plazo o modificar algunas condiciones.
Nechevenko subrayó que, según lo firmado, el acuerdo fue “realmente sin interés”, es decir, sin recargos financieros sobre el saldo. También recordó que, una vez inscripta, la hipoteca otorga seguridad jurídica tanto al vendedor —que conserva una garantía sobre el inmueble— como al comprador, que deja documentado el esquema de pagos y las condiciones de cancelación.
“Después, incluso entre las partes, pueden acordar una prórroga y cambiar, si quieren, algunos términos”, señaló la escribana, al hacer hincapié en la flexibilidad de este tipo de acuerdos dentro del marco legal.
Las aclaraciones de la escribana se suman al debate público en torno al patrimonio y las declaraciones juradas de los funcionarios nacionales, un tema que suele encender la discusión política y exigir mayor transparencia en la comunicación de las operaciones patrimoniales relevantes.

