
Después de casi dos meses de espera, representantes del sector comercial de Ramallo volvieron a reunirse con funcionarios del Departamento Ejecutivo Municipal para conocer la respuesta al pedido de reducción de distintas tasas que afectan a la actividad económica local. La respuesta fue parcial: el Municipio aceptó modificar el esquema de renovación de habilitaciones, pero mantuvo sin cambios la tasa de Seguridad e Higiene y la tasa de mantenimiento vial que se aplica sobre los combustibles.
Del encuentro participaron el secretario de Hacienda, Lucas Reyik; la presidenta del Concejo Deliberante, Marcela Isarra; y representantes del sector comercial, quienes habían presentado previamente un informe comparativo con otros distritos de la región para fundamentar el reclamo.
El planteo original incluía tres puntos centrales: una reducción de la tasa de Seguridad e Higiene, una modificación del sistema de renovación de habilitaciones comerciales y la eliminación de la tasa vial que se cobra a través del precio de los combustibles. De esos tres reclamos, el Ejecutivo decidió avanzar únicamente sobre las habilitaciones.
La renovación continuará siendo anual, pese a que los comerciantes habían planteado eliminar el pago periódico o establecer una revisión cada cuatro o cinco años. La modificación acordada estará vinculada con la base utilizada para calcular el importe. En lugar de tomar como referencia la totalidad de la facturación anual, se utilizará el promedio mensual de los ingresos.
Según estimaron los representantes del sector, el cambio puede significar que un comercio termine pagando alrededor del 10% de lo que hubiera abonado bajo el esquema anterior. Se trata de una reducción significativa, aunque no responde al pedido original de eliminar la renovación paga o extender considerablemente el período de vigencia de las habilitaciones.
Los otros dos reclamos quedaron sin modificaciones. En el caso de la tasa de Seguridad e Higiene, desde el sector comercial cuestionaron que el Municipio no avance sobre un tributo que representa una carga permanente para los establecimientos. La interpretación de los comerciantes es que el Ejecutivo no estaría dispuesto a resignar recursos provenientes de esa vía.
La discusión vuelve a poner en primer plano la política tributaria del gobierno de Mauro Poletti. En los últimos meses, distintos sectores vienen planteando reparos sobre el nivel de las tasas municipales y reclamando una revisión de los costos que deben afrontar quienes desarrollan actividades económicas en el distrito.
La tasa vial aplicada al combustible es uno de los puntos más cuestionados. El sector comercial sostiene que el tributo genera un sobrecosto que termina afectando especialmente a quienes utilizan vehículos como herramienta de trabajo y coloca a Ramallo en una situación menos competitiva frente a localidades cercanas.
El argumento también apunta a la relación entre recaudación y resultados. Desde el sector señalaron que los recursos generados por la tasa representan, en términos de obras, un volumen limitado frente al costo que supone para quienes cargan combustible durante todo el año. La discusión, por lo tanto, no pasa solamente por si debe existir una tasa, sino por determinar si su impacto sobre comerciantes y vecinos se justifica en función de los resultados que produce.
El planteo adquiere relevancia en un Municipio que necesita sostener sus niveles de recaudación para financiar obras y servicios, pero que al mismo tiempo enfrenta el desafío de no profundizar la presión sobre quienes generan actividad económica.
Los comerciantes, de todos modos, acordaron continuar el diálogo. El Ejecutivo se comprometió a convocar al sector para discutir el próximo Código Tributario y la normativa impositiva correspondiente a 2027.
Además, se contemplará la situación de aquellos comercios que mantienen impaga la tasa de Seguridad e Higiene correspondiente a 2026. Según lo acordado, podrán regularizar la deuda mediante un plan de pagos sin multas ni intereses y acceder posteriormente al trámite de renovación de la habilitación.
El resultado de la negociación deja una conclusión provisoria: hubo una reducción concreta en el costo de las habilitaciones, pero dos de los principales reclamos tributarios del comercio quedaron sin respuesta. La discusión sobre cuánto recauda el Municipio, cuánto pagan los contribuyentes y qué reciben a cambio seguirá abierta durante los próximos meses.

