China y Chile ponen bajo la lupa la carne argentina

China y Chile frenan envíos y crece la presión sobre el Senasa

Control sanitario de carne argentina en planta frigorífica

NewsITe

Los cambios en los controles sanitarios impulsados por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, volvieron a encender las alarmas en el comercio exterior de carnes. Primero fue Chile y ahora China quien decidió suspender importaciones puntuales de carne argentina, en un contexto de endurecimiento global de las exigencias sanitarias y ambientales.

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La Administración General de Aduanas de China detuvo la semana pasada un cargamento de 22 toneladas proveniente de la planta que el frigorífico ArreBeef tiene en Pérez Millán, partido bonaerense de Ramallo. El contenedor fue frenado por la supuesta presencia de cloranfenicol, un antibiótico prohibido desde hace años en el comercio internacional, lo que encendió luces rojas en el sector exportador y en el propio Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

El episodio no es aislado. En agosto, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Chile había suspendido la importación de carne y productos animales desde la Patagonia argentina, tras la flexibilización sanitaria dispuesta por la Resolución 460/2025, que habilitó el ingreso de carne con hueso a zonas libres de aftosa. La medida eliminó en la práctica la histórica barrera sanitaria del río Colorado y, según las autoridades chilenas, puso en riesgo el estatus de país libre de fiebre aftosa sin vacunación que ese país sostiene desde 1981.

Investigación por posible falso positivo y trazabilidad en la mira

Ante el reclamo chino, la agregaduría agrícola argentina en Beijing se movió con rapidez y notificó a las autoridades locales. Eso derivó en una reunión de urgencia entre Senasa, especialistas técnicos y representantes de ArreBeef, con el objetivo de delimitar el alcance del incidente, acotar su impacto y evitar un efecto dominó sobre otros envíos ya en tránsito.

Las primeras hipótesis técnicas apuntan a un posible falso positivo o a la presencia de sustancias similares al cloranfenicol. Con una estructura debilitada por los recortes, el Senasa inició un proceso de trazabilidad para reconstruir el recorrido del lote cuestionado: desde la planta de Pérez Millán hasta el campo donde fueron criados los animales. Mientras tanto, el frigorífico podría seguir exportando desde su otra planta, ubicada en Quilmes.

ArreBeef produce alrededor de 80.000 toneladas de carne por año y en Ramallo genera empleo directo para unas 900 personas, además de dar trabajo temporal a otros 400 operarios. En la región, el temor es que un congelamiento prolongado de envíos a China termine repercutiendo en la actividad y en el nivel de ocupación local.

China endurece controles y administra el cupo de carne argentina

El caso del cloranfenicol se da en un escenario de mayor proteccionismo sanitario por parte de China. El propio gobierno de ese país asumió el control efectivo del cupo de importación de carne bovina argentina: cuando la Aduana detecte que se superaron las 511.000 toneladas, se activará un arancel extra del 55%, muy por encima del 12,5% habitual vigente hasta inicios de año.

Entre enero y noviembre de 2025, Argentina exportó 654.800 toneladas de carne, de las cuales 458.360 tuvieron como destino China, lo que reafirma al gigante asiático como principal mercado para el producto local. Brasil sigue liderando el abastecimiento de carne bovina a China, con un millón de toneladas anuales, mientras que otros mercados –como Estados Unidos– operan con cuotas más acotadas, fijadas en 164.000 toneladas para 2026 y con pequeños aumentos previstos hasta 2028.

Desregulación local frente a exigencias internacionales más estrictas

En este contexto, la desregulación que impulsa Sturzenegger en materia de control sanitario es señalada por especialistas y actores del sector como un factor que erosiona la confianza internacional. Uno de los puntos más cuestionados fue la eliminación del registro obligatorio de las empresas certificadoras que intervenían en los controles, una herramienta clave para garantizar la trazabilidad de cada operación de exportación.

Mientras Europa avanza con regulaciones más severas sobre residuos químicos, límites máximos de sustancias y prohibiciones de productos considerados riesgosos –como el insecticida malatión, catalogado como probablemente cancerígeno por la OMS–, la percepción es que la Argentina va a contramano, relajando filtros en una cadena que está bajo observación permanente.

  • China y Chile ya frenaron embarques puntuales de carne argentina.
  • El Senasa investiga un posible falso positivo por cloranfenicol.
  • La desregulación cuestionada debilita la trazabilidad y los controles.
  • El endurecimiento sanitario global pone la lupa sobre cada envío.

La clave estará en el informe que elabore el Senasa sobre qué falló y qué medidas correctivas se adoptarán para evitar nuevos rechazos en los puertos de destino.

Con los puertos convertidos en verdaderos embudos de control y con los principales mercados aplicando una lupa cada vez más exigente, el futuro de la carne argentina dependerá de la capacidad de recomponer credibilidad sanitaria. La respuesta oficial y las correcciones que se apliquen en la cadena de supervisión serán determinantes para sostener el acceso a China, Chile y a los demás destinos estratégicos para el complejo exportador.

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