Tensión por la bicameral de Inteligencia enfrenta a PRO y Gobierno

Tensión creciente entre el PRO y el oficialismo por la bicameral

Karina Milei, Sebastián Pareja y Cristian Ritondo en disputa por la bicameral de Inteligencia

NewsITe

El armado de la estratégica comisión bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia volvió a encender la tensión política entre el Gobierno nacional y el PRO, el principal socio parlamentario que tuvo La Libertad Avanza en estos primeros meses de gestión. La polémica estalló luego de que trascendiera que la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, impulsa al senador bonaerense Sebastián Pareja para presidir ese cuerpo, pese a que, según denuncian en el partido amarillo, el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, ya le había prometido ese lugar a Cristian Ritondo.

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De acuerdo con altas fuentes del PRO consultadas por la Agencia Noticias Argentinas, el compromiso se habría sellado a fines de febrero, en vísperas de la apertura de las sesiones ordinarias, durante las negociaciones por el reparto de comisiones. En esa reunión, siempre según la versión del PRO, participó el entonces dirigente opositor y hoy ministro del Interior, Diego Santilli, quien quedó ubicado como testigo clave de la discusión actual.

En el PRO hablan abiertamente de una “ruptura de palabra” y de una nueva señal de desprecio hacia una fuerza que ya se siente maltratada por el oficialismo. Recuerdan que La Libertad Avanza logró sumar a su tropa cerca de una decena de legisladores nacionales que habían sido electos por el PRO, y que el reparto de presidencias de comisiones tampoco los favoreció, dejándolos afuera de áreas que consideraban prioritarias, como Transporte e Industria.

Una disputa que desnuda la interna del poder

Detrás del conflicto por un sillón clave en la bicameral de Inteligencia se esconde, según señalan en el Congreso, una pelea mayor dentro del propio entramado de poder del mileísmo. La movida de Karina Milei para impulsar a Pareja es leída como un capítulo más de la silenciosa puja con el asesor presidencial Santiago Caputo, figura central en el diseño político del Gobierno y hombre de máxima confianza del presidente Javier Milei.

Ritondo, jefe del bloque del PRO en Diputados, mantiene una relación fluida con Caputo, quien, según coinciden diferentes fuentes, tiene fuerte influencia sobre el área de Inteligencia. La decisión de que la hermana del Presidente busque controlar la comisión que debe supervisar a esos organismos aparece, así, como un intento de marcar territorio y equilibrar fuerzas dentro del oficialismo.

El rol de Santilli y el malestar en el PRO

En el entorno de Ritondo señalan directamente a Santilli como el testigo que podría confirmar la promesa inicial de Menem. El actual ministro del Interior quedó en una posición incómoda: en los papeles continúa perteneciendo al PRO, el partido fundado por Mauricio Macri, pero su mapa de lealtades cambió desde que se integró al Gabinete nacional. El reclamo del PRO lo coloca ante la disyuntiva de convalidar la versión de la oposición o alinearse con la Casa Rosada.

Mientras tanto, en el oficialismo relativizan la tensión y dejan trascender que la designación de Pareja todavía forma parte del menú de opciones. Cerca del legislador aseguran que está dispuesto a asumir la responsabilidad si se lo piden. “Sebastián va a estar donde Martín, ‘Lule’, Karina y Javier le pidan”, comentaron fuentes cercanas al dirigente bonaerense, en alusión a Menem, el operador libertario Eduardo “Lule” Menem, la secretaria general de la Presidencia y el propio jefe de Estado.

  • El PRO sostiene que existió un acuerdo formal para que la presidencia de la bicameral de Inteligencia quedara en manos de Ritondo.
  • El Gobierno, a través de Karina Milei, impulsa ahora a Sebastián Pareja para ese rol, lo que recalienta el vínculo entre ambas fuerzas.

“Las comisiones las negoció con Martín Menem y ahí acordaron que Inteligencia iba para el PRO, con la presencia de Diego Santilli”, remarcaron desde el PRO.

La definición sobre la conducción de la bicameral será una prueba clave para medir el estado real de la alianza parlamentaria entre La Libertad Avanza y el PRO. De cómo se resuelva esta pulseada dependerá, en buena medida, la capacidad del Gobierno para sostener acuerdos en el Congreso y avanzar con su agenda de reformas en un escenario político cada vez más volátil.

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