Fuerte preocupación por la caída de la actividad en el Parque Industrial Comirsa

El Parque Industrial Comirsa atraviesa un momento de marcada desaceleración productiva. La caída en el movimiento de camiones, el cierre reciente de empresas y la falta de nuevas inversiones configuran un escenario de incertidumbre para el complejo industrial ubicado entre los partidos de Ramallo y San Nicolás.

Así lo describió el integrante del directorio del parque en representación del Ministerio de Producción de la provincia de Buenos Aires, Sergio Romá, quien analizó la situación actual y advirtió sobre un enfriamiento general de la actividad.

Romá explicó que, aunque no existen estadísticas oficiales que midan con exactitud el impacto en el empleo dentro del predio industrial, hay indicadores visibles que permiten advertir la retracción de la actividad productiva.

“No hay una estadística real, pero lo que se ve es un enfriamiento de la actividad muy fuerte. Se ve reflejado en el movimiento del parque, sobre todo en el ingreso de camiones que traen insumos o sacan producto terminado. En los últimos tres meses se ve una caída muy fuerte”, afirmó el funcionario.

El directivo también confirmó que en los últimos meses se registró el cierre de dos empresas que operaban dentro del parque industrial. Según explicó, ambas firmas dejaron de funcionar por problemas vinculados al mercado.

“Hemos tenido el cierre o el cese de actividad de dos empresas. Una se retiró porque se le achicó el mercado y decidió concentrar su producción en Buenos Aires”, señaló.

De acuerdo con lo detallado por Romá, entre ambas empresas se perdieron alrededor de 15 puestos de trabajo. “Estamos hablando entre las dos de alrededor de 15 personas. Una cerró en enero y la otra a fines de noviembre de 2025”, precisó.

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El integrante del directorio explicó además que la actividad del parque mantiene una fuerte dependencia con el sector siderúrgico de la región. En ese sentido, remarcó que el nivel de producción de las grandes empresas vinculadas a la industria del acero impacta directamente en el funcionamiento del complejo.

“Comirsa es un lugar de resonancia de la actividad de Ternium. En los últimos tiempos ha reducido su fuerza laboral utilizada en el área de servicios y eso impacta directamente en el desarrollo económico del parque”, sostuvo.

Romá recordó que el origen del parque industrial está ligado a la reorganización del entramado productivo que se generó tras la privatización de Somisa. En ese momento, la idea fue concentrar allí a las empresas de servicios vinculadas con la acería.

Con el paso de los años, el predio fue diversificando su matriz productiva con la llegada de nuevas actividades. Entre ellas, se destacan el almacenamiento y procesamiento de fertilizantes, además de industrias químicas, empresas de logística, transporte, biocombustibles y firmas vinculadas al sector agroindustrial.

“Cada tanto aparece un nuevo sector que le da impulso al parque, pero hoy gran parte de esos sectores están en un proceso de seria complicación”, advirtió.

En ese contexto, consideró que actualmente el sector más afectado es el siderúrgico y metalúrgico, históricamente uno de los principales motores de la actividad regional.

“Creo que el más afectado es el siderúrgico-metalúrgico. Hoy está traccionando en parte la obra de Sidersa. Si le quitamos esa obra, estaríamos en un problema mucho más grave”, alertó.

Respecto del empleo, Romá indicó que por el momento no se observa un proceso masivo de despidos, aunque tampoco hay nuevas incorporaciones en las empresas del parque. “No hay empresas que estén contratando gente. Está todo estable, quietito, atado con un hilo”, describió.

El panorama tampoco muestra señales claras de nuevas inversiones. Según explicó, desde que asumió su cargo en mayo de 2025 apenas se concretó la venta de una pequeña superficie de tierra dentro del parque. “Desde que asumí se vendieron solamente 2.500 metros cuadrados. Hemos tenido consultas, pero todos terminan analizando si les cierra financieramente”, explicó.

Para Romá, esta situación responde principalmente al contexto económico general y a la incertidumbre que atraviesa el sistema productivo. “Yo no veo que el sistema productivo hoy esté en condiciones de asumir nuevas inversiones. No veo lugar en el mercado”, afirmó.

Finalmente, el funcionario expresó su preocupación por el impacto social que podría generar la falta de crecimiento económico en la región. “Es la primera vez en mi vida, tengo casi 65 años, que estoy realmente confundido. No veo para dónde va a salir esto”, admitió.

En ese sentido, concluyó con una advertencia sobre el futuro de la región: “Ramallo necesita un shock de inversiones, porque seguimos creciendo demográficamente y no está creciendo la demanda de puestos de trabajo. A la corta o a la larga esto puede traer un problema social grave”.

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