La decisión que abrió el Cilindro en plena crisis de Racing

NewsITe
El 7 de marzo de 1999 quedó grabado a fuego en la memoria de Racing Club. Aquella tarde, la Academia no salió a la cancha para enfrentar a Talleres de Córdoba por el torneo local debido a la quiebra institucional, pero el Cilindro de Avellaneda se llenó igual. Miles de hinchas desafiaron la incertidumbre y ofrecieron una de las muestras de amor más conmovedoras del fútbol argentino.
Con el tiempo, esa fecha se transformó en el Día del Hincha de Racing, símbolo de resistencia y pertenencia. En las tribunas aún resuena el cántico que recuerda la frase de la síndica Liliana Ripoll sobre la desaparición del club: “No me olvido ese día, que una vieja chiflada decía…”. Sin embargo, detrás de esa jornada histórica hay una escena poco conocida que se desarrolló apenas 24 horas antes y que fue clave para que el estadio abriera sus puertas.
El 6 de marzo de 1999, con el club sumido en un complejo proceso judicial por la quiebra y bajo la conducción “residual” de Daniel Lalín, la dirigencia envió un fax a los medios anunciando que el estadio permanecería cerrado y recomendando a los hinchas no concurrir. El argumento oficial apuntaba al operativo de seguridad y a la imposibilidad de garantizar las condiciones para disputar el encuentro.
El rol decisivo de Liliana Ripoll y el cambio de rumbo
Desde la redacción de la agencia Télam, un periodista intentó durante casi dos horas comunicarse con la síndica del club, Liliana Ripoll, para confirmar la información. Cuando finalmente la localizó y le leyó el comunicado que circulaba entre los medios, la reacción fue inmediata: Ripoll estalló de bronca y decidió intervenir.
Con el periodista todavía en línea, tomó el teléfono de su casa y llamó al juez de la quiebra, Enrique Gorostegui. “¿Cómo no van a abrir la cancha?”, le reclamó con firmeza. El magistrado explicó que no había fondos para afrontar el operativo policial, argumento que en los pasillos se interpretaba como una excusa dentro de un plan más amplio que empujaba a Racing al abismo.
La respuesta de Ripoll fue tan tajante como determinante: según reconstruyen quienes siguieron de cerca aquella charla, sostuvo que no era indispensable un despliegue policial extraordinario, que la gente no iba a provocar incidentes y que, en todo caso, más riesgoso era mantener el estadio cerrado. La frase que quedó resonando fue clara: la cancha se iba a abrir “como sea”.
Un Cilindro lleno sin partido y el nacimiento de una fecha
Tras esa conversación, el juez dio el visto bueno condicionado: el Cilindro podía abrirse, pero la responsabilidad política y judicial recaería sobre la síndica. Ripoll no dudó. Colgó con el magistrado, se comunicó con el club y ordenó preparar todo para la apertura del estadio pese a que el encuentro no se disputaría.
Lo que ocurrió al día siguiente superó cualquier pronóstico. A pesar de la suspensión del partido ante Talleres, el estadio de Racing se colmó de hinchas que se acercaron para defender la identidad de la institución. No hubo goles ni minutos jugados, pero sí banderas, cantos incesantes y una consigna común: demostrar que Racing estaba vivo más allá de sus problemas económicos y dirigenciales.
- El Cilindro se llenó sin que se jugara un solo minuto de fútbol.
- No se registraron incidentes graves ni desmanes en los alrededores.
- La fecha quedó instalada como el Día del Hincha de Racing.
Aquel 7 de marzo de 1999 Racing no salió a la cancha, pero su gente ganó un lugar definitivo en la historia del club.
Desde entonces, cada año los hinchas de la Academia recuerdan esa jornada como un acto de fidelidad inquebrantable. Lo que comenzó como una reacción frente a la adversidad, potenciada por una decisión clave de la síndica Liliana Ripoll, terminó convertida en una fecha identitaria. Un día en el que el peso de la historia lo llevaron, como tantas veces, los hinchas.

