El plan de Juan Bautista Mahiques para acercar la Justicia a la ciudadanía

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El flamante ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, sostiene que una Justicia comprensible es una condición básica para fortalecer la democracia. Bajo esa premisa, desde su gestión en el Ministerio Público Fiscal (MPF) de la Ciudad de Buenos Aires impulsó un programa de lenguaje claro que hoy se proyecta como modelo para otras jurisdicciones del país.
La iniciativa se apoya en un marco normativo que la Ciudad viene construyendo desde hace años. En 2020 se sancionó la Ley 6.367, que obliga al uso de lenguaje claro en los actos oficiales, con el objetivo de garantizar transparencia y el derecho de la ciudadanía a entender lo que el Estado comunica. Mahiques tomó esa base y la transformó en una política activa dentro del MPF porteño.
El diagnóstico inicial fue contundente: gran parte de la población no distinguía entre delitos, contravenciones y faltas, y encontraba casi ininteligibles los escritos judiciales. Una encuesta interna del organismo reveló que el 80% del personal creía que la ciudadanía no comprendía los documentos y el 88% consideraba necesaria una capacitación específica en redacción.
Talleres, documentos reformulados y resultados medibles
Para revertir esa situación, en 2021 se puso en marcha el Programa “Talleres de Lenguaje Claro”. La propuesta se centra en la práctica: los equipos reformulan documentos reales —oficios, notificaciones, decretos, informes y dictámenes—, que luego son sometidos a la revisión de vecinos y vecinas para medir su grado de comprensión.
En apenas tres años, se realizaron 27 talleres y más de 400 horas de capacitación, alcanzando a más del 65% de la jurisdicción. A la par, se reformularon cerca de 150 documentos institucionales. Las evaluaciones internas muestran un fuerte respaldo a la política: más del 97% de quienes participaron valoraron positivamente la experiencia y el 100% de las jefaturas afirmó que mejoró la redacción de los textos producidos por sus equipos.
Los cambios se reflejan en la práctica cotidiana: se redujeron los formalismos innecesarios, se simplificó la sintaxis y se mejoró la puntuación, lo que redundó en textos más claros, directos y accesibles para personas sin formación jurídica.
Más allá del papel: audiencias, web y proyección internacional
El enfoque de lenguaje claro también se trasladó a otros frentes. Uno de los avances destacados fue la capacitación oral para fiscales y equipos de trabajo en audiencias de probation. Según la información oficial, la mejora en la forma de explicar acuerdos y condiciones permitió elevar el nivel de cumplimiento del 58% al 92%.
- Reformulación integral de la página web de denuncias y del material de difusión al público.
- Actualización de plantillas del sistema informático de gestión judicial para que los actos procesales sean más entendibles.
En paralelo, el MPF porteño se integró a la Red Panhispánica de Lenguaje Claro y a la asociación internacional PLAIN, y trabaja en conjunto con el Observatorio de Lenguaje Claro de la UBA y otros organismos judiciales de la Ciudad. En la hoja de ruta figura la creación de un Área de Escritura y Edición en Lenguaje Claro que consolide estas acciones como una política permanente.
“Cuando la gente entiende lo que la Justicia le comunica, aumenta el respeto por las normas, disminuye el delito y se fortalecen sociedades más pacíficas e inclusivas”, sostienen desde el entorno de Mahiques.
Para el ministro, el gran desafío es mantener siempre en el centro a la ciudadanía: revisar hábitos, abrirse a nuevas herramientas —desde el diseño legal hasta la inteligencia artificial— y garantizar que un gobierno del pueblo y para el pueblo pueda ser comprendido por todas las personas. No se trata solo de un estándar comunicacional, sino de respetar un derecho básico: el derecho a entender.

