Aníbal Pachano habló de su nueva etapa como abuelo: “No podía creer que Sofía, mi nenita, tenga un bebé”

El Aníbal Pachano se mostró conmovido al hablar de Vito, su primer nieto, y elogió a Sofía Pachano en su rol de madre, al describir el momento como “sanador y lleno de orgullo familiar”.

El 20 de enero marcó un punto de inflexión en la vida de Aníbal Pachano. La llegada de Vito, su primer nieto, hijo de Sofía Pachano y Santiago Ramundo, modificó su cotidianeidad y lo encontró transitando una etapa inédita, atravesada por emociones intensas, nuevas rutinas familiares y una forma distinta de reencontrarse con la paternidad, ahora desde el rol de abuelo.

La emoción de Pachano se hizo pública en la mesa de Mirtha Legrand, durante una emisión de La Noche de Mirtha. Allí, el coreógrafo habló sin reservas sobre esta nueva experiencia. “Estoy fascinado. La verdad que no me imaginé…”, confesó, antes de detenerse en el impacto que le generó ver a su hija convertida en madre. “Que Sofía tenga un hijo, me pareció tan raro… Es algo que no podía creer”, expresó, con una mezcla de orgullo, sorpresa y profunda emoción.

Al referirse al nacimiento de Vito, Pachano relató detalles del momento con ternura. “Tuvo parto natural y una pequeña inducción. Vi un pedacito de la filmación del parto… una emoción, porque es tan raro, es tan distinto”, contó. También dedicó palabras de admiración a Sofía por su desempeño como madre: “Se está desarrollando como una mamá espléndida. Es maravillosa”. Y añadió, visiblemente conmovido: “No lo podía creer, que Sofía, que mi nenita, tenga ahora un bebé…”.

El artista también destacó el acompañamiento de Ana Sans, madre de Sofía y su expareja. “Ana está ahí al pie del cañón”, señaló, subrayando la importancia del sostén familiar. El intercambio incluyó un momento distendido cuando Mirtha lo interpeló directamente: “Y vos abuelo, vos abuelo”. La respuesta fue inmediata: “Sí, muy contento. Me dio un hálito de vida”.

Semanas antes, Pachano ya se había referido a este presente familiar en LAM, donde participó de una videollamada junto a su hija. Allí fue Sofía quien describió la transformación de su padre en este nuevo rol. “Aníbal está muy baboso, muy cambiado. No sé cuánto le durará, pero todo el tiempo me manda audios llorando. Está entregado. De niñera fija, junto con mi suegra, que también vienen un montón”, relató. También elogió el rol de Ramundo como padre: “Santi es un papá espectacular. Yo no dudaba que iba a ser un padre increíble”.

En ese mismo diálogo, Pachano reveló el contexto personal que atravesaba cuando se enteró del embarazo de su hija. “Al principio me asusté cuando me entero del embarazo, porque ahí fue cuando se decidió médicamente que yo estaba con cáncer nuevamente y que había que hacer todo un tratamiento”, explicó. Reconoció que la noticia lo sacudió emocionalmente, aunque luego logró serenarse y ordenar sus prioridades. “Después me calmé, me fui calmando de a poco. Y sobre todo entendiendo que no tenía que invadir”, afirmó.

Finalmente, el coreógrafo detalló cómo eligió transitar ese proceso. “Encaré esta etapa de la enfermedad solo, no utilicé a mi hermana tampoco, que no está bien de salud. Entonces, hacía todos los trámites médicos solo. Y la verdad que me hizo bien conectarme también desde ese lugar”, reflexionó, dejando ver cómo la llegada de su nieto se convirtió también en un motor emocional en un momento personal delicado.

Un presente atravesado por la gratitud y la emoción

A poco más de un mes de la llegada de Vito, Aníbal Pachano se muestra renovado y profundamente agradecido por la posibilidad de ver crecer a su familia. El nacimiento de su primer nieto trajo un aire nuevo, una motivación extra y la oportunidad de descubrir una faceta desconocida de sí mismo: la del abuelo que se emociona, acompaña, aprende y celebra cada pequeño avance del bebé.

La historia de la familia Pachano-Ramundo expone cómo la vida puede sorprender incluso en los momentos más complejos. Entre pañales, nanas, videollamadas y emociones a flor de piel, Pachano transita esta etapa con entusiasmo y sensibilidad, aferrado al presente. La familia vuelve a ocupar un lugar central como refugio y motor, sostenida en el amor compartido y en la esperanza que se renueva con cada nuevo comienzo.

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