Derrumbe en Archi Club: crece el foco sobre el entramado empresario

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Una fiesta electrónica en Archi Club, uno de los locales más concurridos de la Costanera Norte porteña, terminó en tragedia evitada por poco. En la madrugada del domingo, una torre metálica con luces y equipos de sonido se desplomó sobre el sector VIP del boliche, ubicado sobre la avenida Costanera Rafael Obligado, y dejó al menos 15 heridos y unas 700 personas evacuadas en medio del pánico.
Mientras un DJ invitado desde Londres avanzaba con su set, la estructura montada sobre el área más exclusiva del local cedió y cayó sobre mesas y sillones. Los heridos, con distintos politraumatismos, fueron derivados a los hospitales Pirovano, Rivadavia y Fernández. Diez ambulancias del SAME, además de dotaciones de Bomberos y efectivos de la Policía de la Ciudad, montaron un amplio operativo de emergencia en el corredor ribereño.
Un primer dato bajo análisis es que la torre de luces no formaba parte de la estructura fija del boliche: habría sido instalada especialmente para el evento de esa noche. Eso abre interrogantes sobre el diseño, el montaje, la capacidad de carga del lugar y los controles de seguridad previos. A eso se suma otro punto crítico: la capacidad habilitada de Archi Club es de 500 personas y, según los datos oficiales del operativo posterior, al momento del derrumbe había alrededor de 700 asistentes en el interior, un 40% por encima del aforo permitido.
Concesión, habilitación y un juego de sociedades
Detrás del nombre de fantasía Archi se esconde un esquema societario complejo. La concesión del Espacio Nº 8 del Sector 1 del denominado Distrito Joven de Costanera Norte fue adjudicada por el Gobierno porteño a la firma Blue Night S.R.L., creada en 2019 para explotar bares, restaurantes y locales bailables. Sin embargo, la habilitación como «lugar bailable» figura a nombre de otra empresa: Night Dream S.A.
De acuerdo con disposiciones oficiales de la Ciudad, Night Dream S.A. inscribió el local Archi en 2025 para actividades gastronómicas, fiestas privadas y «local de baile clase C». El trámite fue impulsado por el presidente de la firma, Pablo Bravo. Así, en los papeles, Blue Night aparece como concesionaria del predio estatal y Night Dream como operadora formal del boliche, una separación de roles que ahora quedará bajo la lupa judicial.
Quiénes son los socios de Blue Night
Blue Night S.R.L. nació con tres socios fundadores y un capital inicial de 50.000 pesos, pero con el tiempo la composición se modificó. Hoy la integran cuatro empresarios. El socio principal es Rodrigo José Sueiro, nacido en 1974, con domicilio declarado en una torre de alto estándar sobre la avenida del Libertador, en Núñez. Controla cerca del 34% del capital y, pese al peso económico de la concesión que administra, prácticamente no tiene presencia en medios o redes.
Con una participación similar se ubica Diego Iván Lifschitz, de 1978, domiciliado en Palermo Chico. También se presenta como empresario y mantiene un perfil público muy bajo, limitado a los registros societarios. El tercer nombre en la sociedad es el odontólogo Jorge Pasart, figura conocida en el ámbito universitario: egresado de la UBA, fue secretario general de la Facultad de Odontología y desde 2022 ocupa la Secretaría de Extensión Universitaria de la Universidad de Buenos Aires.
Pasart ingresó a Blue Night en 2022 con el 15% de las cuotas y luego habría incrementado su participación al 18%, combinando su rol en la gestión universitaria con la presencia en un negocio de la noche porteña. El cuarto socio es Simón Bronstein Lema, diseñador industrial y empresario tecnológico, con experiencia directa en el rubro nocturno: es director del boliche Jet BA, CEO de la plataforma de ticketing Festivap y directivo de una empresa de software. Se sumó a Blue Night en diciembre de 2025, al adquirir la parte de un socio saliente, y concentra alrededor del 14% del capital.
El nombre que se repite en la Costanera
Los vínculos de Blue Night desbordan los límites de Archi Club. Documentos societarios muestran que Rodrigo Sueiro comparte con Eugenio Cristian Klein la titularidad de Distrito Costanera S.R.L., concesionaria del Espacio Nº 9 del Distrito Joven, lindero al lote de Archi. Ambos también aparecen asociados en Delmalobo S.A., firma que operó el restaurante Rodizio en Costanera Norte y el paseo gastronómico bajo las vías del ex Paseo de la Infanta.
Klein, a su vez, figura vinculado a Night Dream S.A., la empresa que tramitó la habilitación de Archi como local bailable. De este modo, la concesionaria del predio y la operadora formal del boliche no responden a universos separados, sino a un mismo núcleo empresario con ramificaciones en varios emprendimientos del corredor Costanera.
La pata Moix–Villafañe y otros boliches del corredor
Otra serie de sociedades amplía el mapa de relaciones. El empresario Juan Manuel Moix se presenta como fundador y director de Nightdream S.A. para las marcas MARO Costanera y ARCHI entre 2022 y 2024, y también como impulsor de Drinkalot S.A., detrás de Rose in Rio, uno de los locales más conocidos de la ribera. Además figura como socio fundador de BNN Costanera – VillamaT S.A., titular del boliche BNN Costanera, ubicado metros más al sur.
En Rose in Rio, Moix compartió negocios con Matías Gonzalo Villafañe, director suplente de Emprendimientos Costanera S.A., otra firma asociada a ese local. Rose in Rio acumula antecedentes delicados: en 2019 fue clausurado tras un caso de discriminación contra una joven trans, que derivó en multa, disculpas públicas y reparación económica; y en 2021 volvió a quedar en el centro de las críticas por fiestas clandestinas en pandemia denunciadas por el propio gobierno porteño.
Un corredor concentrado en pocas manos
Al superponer las distintas razones sociales y concesiones, surge un patrón: un número reducido de empresarios concentra buena parte del negocio nocturno de Costanera Norte a través de múltiples sociedades. Blue Night S.R.L. (Archi Club, Espacio 8), Distrito Costanera S.R.L. (Espacio 9), Delmalobo S.A. (Rodizio y ex Paseo de la Infanta), Night Dream S.A. (habilitación de Archi), Drinkalot S.A. y Emprendimientos Costanera S.A. (Rose in Rio), y VillamaT S.A. (BNN Costanera) aparecen conectadas por los apellidos Sueiro, Klein, Moix y Villafañe.
Organizaciones urbanas como el Observatorio del Derecho a la Ciudad ya habían advertido sobre un esquema de «cartelización de hecho» en la zona: pocas personas físicas controlarían varios predios estatales clave mediante un entramado de firmas, con concesiones y prórrogas otorgadas en contextos de escasa transparencia y, en algunos casos, durante la pandemia.
Las preguntas que deja el derrumbe de Archi Club
- Quién autorizó el montaje de una estructura pesada sobre un sector colmado de público.
- Por qué había 700 personas en un espacio habilitado para 500.
- Cómo se repartirán las responsabilidades entre la concesionaria Blue Night S.R.L., la operadora Night Dream S.A. y el resto del grupo empresario que domina el corredor.
La Justicia y los organismos de control porteños deberán reconstruir la cadena de decisiones que convirtió una noche de fiesta en una escena de rescate masivo.
Mientras avanzan los peritajes, el episodio pone bajo los reflectores no sólo las condiciones de seguridad de Archi Club, sino también el modelo de explotación privada de la Costanera Norte y la concentración de la noche porteña en manos de un puñado de actores que se repiten de sociedad en sociedad.

