El seleccionado argentino de básquet cayó 61-44 frente a Uruguay en un partido de muy bajo goleo, escasa eficacia y sin respuestas colectivas. La diferencia final puede complicar el panorama a futuro.

La selección argentina de básquet sufrió una durísima derrota ante Uruguay por 61-44, en condición de local, en una noche marcada por la falta de gol, la imprecisión y el dominio casi total del conjunto visitante. El equipo dirigido por Pablo Prigioni nunca logró imponer su ritmo y quedó condicionado por un desarrollo adverso desde los primeros minutos. Bautista Lugarini -nacido en San Nicolás- sumó 3 puntos, 7 rebotes y 2 robos para Argentina.
El bajo goleo argentino se explicó en números contundentes: 27% de efectividad en tiros de campo, 4 de 29 en lanzamientos de tres puntos, 59% desde la línea de libres y 15 pérdidas. A esto se sumó lo permitido en defensa, con 26 puntos concedidos en la pintura y 12 rebotes ofensivos para un Uruguay que controló el juego y los tiempos.
Tras un inicio de tres minutos sin anotaciones en ambos aros, el intercambio tuvo a Facundo Vildoza como principal referencia argentina con seis puntos, mientras que Rodríguez fue imparable en el arranque para los orientales, con 13 unidades. En ese contexto, Argentina abusó del uno contra uno y del tiro exterior sin efectividad, con apenas 2 de 9 en triples. Solo un buen ingreso de Juani Marcos permitió cerrar el primer cuarto abajo por 16-15.
Un desarrollo cuesta arriba y sin reacción colectiva
En el segundo parcial, el conjunto de Prigioni continuó sin encontrar soluciones sostenidas. Más allá de algunos pasajes individuales de Lema, al equipo se lo vio incómodo en el cinco contra cinco y atrapado en el juego físico propuesto por un Uruguay que creció en confianza. La visita encontró lanzamientos certeros de Serres y sostuvo una defensa firme para dejar a Argentina en un goleo muy bajo, sin movilidad, con exceso de acciones individuales y sin circulación de balón. De ese modo, la celeste se fue al entretiempo en ventaja por 30-22.
En el tercer cuarto, la albiceleste encontró respuestas desde las penetraciones de Corbalán, quien aportó nueve puntos. Sin embargo, Uruguay mantuvo su apuesta al contacto físico y al control del ritmo. Los dirigidos por Jauri cerraron ese tramo con ventaja de 41-35, sosteniendo la iniciativa y sin perder solidez defensiva.
El último cuarto fue una nueva muestra del dominio visitante. En los primeros cuatro minutos, Uruguay se mostró cómodo, manejó el partido con conversiones de Serres y la conducción de Fitipaldo, mientras que Argentina no logró acelerar ni encontrar variantes ofensivas. La diferencia se amplió progresivamente y la sequía fue total: los dos puntos convertidos por Saiz a 8.30 del final fueron los únicos de Argentina hasta restando un minuto. Así se cerró una noche muy esquiva para el seleccionado nacional, que deberá corregir numerosos aspectos de cara al próximo compromiso.

