La Ley Justina establece que todos los mayores de 18 años son donantes, salvo que expresen lo contrario. Cómo funciona el sistema y qué implica donar en vida.

Este 27 de febrero se conmemora el Día Mundial del Trasplante de Órganos y Tejidos, una fecha que pone el foco en un procedimiento médico que resulta vital para más de 7.000 personas que actualmente integran la lista de espera en Argentina. Para muchos pacientes, recibir un órgano o tejido sano no representa una alternativa más, sino la única posibilidad de seguir con vida o de mejorar de manera sustancial su estado de salud.
“Las personas que requieren un trasplante son aquellas cuyo órgano falló a causa de una enfermedad o un accidente”, explicó la doctora Valeria El Haj, directora médica nacional de OSPEDYC. Cada intervención depende de la donación, un acto solidario que puede resultar determinante. “Un solo donante puede salvar hasta siete vidas”, remarcó la especialista.
Desde 2019, en Argentina rige la Ley 27.447, conocida como Ley Justina, que establece que todas las personas mayores de 18 años son donantes de órganos y tejidos, salvo que hayan expresado formalmente su voluntad en contrario. La ablación se realiza únicamente en casos de muerte cerebral, bajo criterios médicos estrictos y protocolos regulados por el sistema de salud.
Donación en vida y médula ósea
La donación no se limita al momento posterior al fallecimiento. También puede realizarse en vida, como ocurre con la médula ósea, fundamental para el tratamiento de leucemias y otras enfermedades de la sangre. En estos casos, el proceso se encuentra coordinado por el Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH), que funciona dentro del INCUCAI y forma parte de una red internacional.
Este sistema permite que pacientes argentinos puedan acceder a potenciales donantes compatibles en cualquier parte del mundo. La mayoría de las personas que necesitan un trasplante de médula no encuentra compatibilidad dentro de su familia, por lo que dependen de la inscripción voluntaria en el registro.
Cómo inscribirse como donante
La inscripción es simple y se realiza al momento de donar sangre en un centro habilitado. Los requisitos incluyen tener entre 18 y 40 años, pesar más de 50 kilos, encontrarse en buen estado de salud y no presentar antecedentes de enfermedades cardíacas, hepáticas o infectocontagiosas relevantes.
El trámite comprende la extracción de una unidad de sangre, la firma del consentimiento para integrar el Registro Nacional y la realización de una tipificación genética. Esta información permite evaluar la compatibilidad con pacientes que requieran un trasplante. Una vez inscripta, la persona permanece en el registro hasta los 60 años y puede ser convocada si se detecta una coincidencia genética.
Modalidades de donación
Existen dos modalidades de donación de médula ósea. La más frecuente es la aféresis o donación de sangre periférica, que consiste en la administración previa de medicamentos para movilizar las células hacia la sangre y su posterior extracción mediante un procedimiento similar al de la donación de plaquetas.
La segunda modalidad es la punción de crestas ilíacas, que se realiza en quirófano y bajo anestesia para extraer las células directamente del hueso de la cadera. Ambos procedimientos son seguros y las células del donante se regeneran de manera natural en poco tiempo.
“Nadie sabe si alguna vez va a necesitar un trasplante, para sí o para alguien cercano. Donar es un gesto que puede cambiarlo todo”, concluyó El Haj.

