El hallazgo de Spinosaurus mirabilis en el Sahara africano cuestiona la hipótesis de que estos dinosaurios eran plenamente acuáticos y aporta una nueva mirada sobre su comportamiento.

Un equipo internacional de científicos anunció el descubrimiento de una nueva especie de Spinosaurus en una región remota del desierto del Sahara. El hallazgo reconfigura el mapa de uno de los dinosaurios más emblemáticos y pone en duda una teoría clave sobre su estilo de vida.
La especie recibió el nombre Spinosaurus mirabilis. Sus restos aparecieron lejos de antiguos ambientes marinos. Lo mencionado, es un dato central que obliga a revisar la idea de que estos animales estaban adaptados a la vida acuática profunda.
El estudio fue coordinado por investigadores de la Universidad de Chicago y estuvo dirigido por los paleontólogos Paul Sereno y Daniel Vidal. Además, contó con la participación de científicos de distintos países. Entre las instituciones involucradas figuran la Universidad Nacional de Educación a Distancia, la Universidad de Málaga y la Universidad de Valencia. Los resultados fueron publicados este jueves en la portada de la revista Science.
Se trata del primer hallazgo de un Spinosaurus en más de cien años. Hasta ahora, los restos conocidos de este dinosaurio gigante —considerado uno de los mayores carnívoros terrestres— habían sido encontrados cerca de antiguas costas, lo que reforzó durante décadas la teoría de que era un depredador acuático capaz de bucear para cazar. El nuevo descubrimiento, realizado en pleno continente africano, contradice esa interpretación.
Los fósiles fueron localizados en la región de Jenguebi, en el Sahara Central de Níger, durante expediciones iniciadas en 2019. Según los investigadores, hace unos 90 millones de años ese territorio no era desértico, sino un entorno fluvial y boscoso. El análisis del cráneo, el cuello y las extremidades traseras sugiere proporciones más cercanas a las de aves zancudas actuales, como las garzas, que a las de un animal marino.
Vidal explicó que los espinosáuridos atravesaron tres grandes etapas evolutivas:
- primera fase poco conocida, entre 150 y 130 millones de años.
- segunda, entre 125 y 105 millones de años, marcada por su mayor expansión y tamaño.
- tercera, entre 105 y 95 millones de años, caracterizada por la decadencia previa a la extinción. Spinosaurus mirabilis pertenecería a esta última etapa.
La nueva especie presentaba una gran cresta en forma de sable curvo y una dentición especializada, con dientes entrelazados que funcionaban como una trampa eficaz para peces. Vidal detalló que tanto esta especie como su pariente del norte, Spinosaurus aegyptiacus, desarrollaron mandíbulas adaptadas a una dieta casi exclusiva de peces.
Según el investigador, estos animales integraban un linaje altamente especializado y con distribución geográfica limitada, lo que los habría vuelto más vulnerables a cambios ambientales abruptos, como el aumento del nivel del mar y de las temperaturas, factores que finalmente condujeron a su extinción.
Lejos de la imagen de un dinosaurio nadando en mar abierto, los científicos proponen ahora otro escenario: espinosáuridos caminando en ríos poco profundos, con el hocico sumergido y las fauces abiertas, aguardando para capturar a sus presas con un rápido movimiento del cuello. Incluso la cresta habría cumplido un rol social más que defensivo, vinculada al reconocimiento entre individuos, la competencia territorial o el cortejo. O, como admitió Vidal, “para todas esas cosas a la vez”.

