El Gobierno británico analiza un cambio histórico en la Corona

NewsITe
El Gobierno del Reino Unido estudia impulsar una legislación para excluir a Andrés Mountbatten-Windsor de la línea de sucesión al trono británico, en medio de la presión política y social que generaron las investigaciones en su contra por presunta mala conducta en el ejercicio de un cargo público y por sus vínculos con el fallecido financista y delincuente sexual Jeffrey Epstein.
La iniciativa, revelada por la BBC y recogida por diversos medios británicos, implicaría un cambio profundo en las reglas que rigen la monarquía parlamentaria. Aunque el expríncipe fue despojado de sus títulos, incluido el de príncipe y el de duque de York, en octubre pasado, aún ocupa el octavo lugar en la línea de sucesión al trono, detrás de los hijos de Guillermo y de Enrique, y pese a haberse retirado de la vida pública en 2019.
De acuerdo con las versiones oficiales, cualquier modificación requeriría la aprobación de una ley específica en el Parlamento de Westminster, respaldada tanto por la Cámara de los Comunes como por la Cámara de los Lores. Además, debería contar con el visto bueno de todos los países de la Commonwealth que reconocen al rey Carlos III como jefe de Estado, ya que el cambio impactaría también en sus propias líneas de sucesión.
Debate político y presión de la opinión pública
La discusión sobre el futuro lugar de Andrés se intensificó luego de que el ex duque de York fuera detenido e interrogado por la policía británica y luego quedara en libertad bajo investigación. Aunque él niega de manera tajante cualquier irregularidad y no fue formalmente acusado, el caso reavivó el debate sobre los límites de la monarquía en tiempos de escrutinio público.
Parlamentarios de distintos partidos, entre ellos los Liberal Demócratas y el SNP (Partido Nacional Escocés), manifestaron su disposición a avanzar con una reforma que impida que Andrés pueda llegar al trono o ejercer roles institucionales clave, como el de consejero de Estado, función que permite sustituir al monarca en determinadas circunstancias.
Incluso dentro del Partido Conservador, actualmente en el Gobierno, surgieron voces que señalaron que sería “lo decente” que el príncipe se apartara voluntariamente de la línea de sucesión mientras avanza la investigación. Otros dirigentes, sin embargo, pidieron prudencia y remarcaron que, hasta el momento, no pesa una condena ni una acusación formal en su contra.
Apoyo social mayoritario a su exclusión
La presión no proviene solo del arco político. Una reciente encuesta de la consultora YouGov mostró que el 82% de los británicos considera que Andrés debería ser removido por completo de la línea de sucesión real, mientras que apenas el 6% opina que debe conservar su lugar. El dato refuerza la percepción de que la figura del expríncipe se volvió un problema de imagen para la Corona en un contexto de demandas crecientes de transparencia.
En paralelo, sectores críticos de la monarquía dentro del laborismo señalaron que, más allá del escándalo, es poco probable que el ex duque de York llegue a acercarse al trono dada la actual configuración de la familia real. No obstante, admiten que la discusión abre la puerta a un debate más amplio sobre la vigencia del modelo monárquico en el siglo XXI.
Cómo es hoy la línea de sucesión al trono británico
La estructura sucesoria vigente mantiene un orden claro dentro de la familia del rey Carlos III:
- 1. Guillermo, Príncipe de Gales
- 2. Príncipe Jorge de Gales (hijo de Guillermo)
- 3. Princesa Carlota de Gales (hija de Guillermo)
- 4. Príncipe Luis de Gales (hijo de Guillermo)
- 5. Enrique, duque de Sussex
- 6. Príncipe Archie de Sussex (hijo de Enrique)
- 7. Princesa Lilibet de Sussex (hija de Enrique)
- 8. Andrés Mountbatten-Windsor
“La monarquía querrá asegurarse de que nunca pueda convertirse en rey”, señalaron dirigentes liberal demócratas al respaldar una eventual reforma legal.
La última gran modificación a la línea de sucesión se produjo en 2013, cuando una ley del Parlamento eliminó la preferencia masculina y permitió que las mujeres mantuvieran su lugar por orden de nacimiento, además de revertir exclusiones por matrimonios con católicos. A nivel histórico, el antecedente más cercano de eliminación de un miembro por ley se remonta a 1936, cuando Eduardo VIII y sus descendientes quedaron fuera tras su abdicación para casarse con Wallis Simpson.
Ahora, el caso de Andrés vuelve a poner en el centro de la escena la delicada relación entre tradición, legitimidad pública y rendición de cuentas de una institución que, aunque simbólica, sigue ocupando un papel clave en la política británica.

