Salud pública en alerta por el avance del botulismo infantil

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El botulismo del lactante volvió a encender luces de alarma en el sistema de salud argentino tras la confirmación de 211 casos en el país en los últimos años, de acuerdo con un informe reciente del Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) elaborado por el Ministerio de Salud de la Nación. La enfermedad, poco frecuente pero potencialmente grave, afecta principalmente a bebés menores de un año.
El botulismo es una patología paralizante causada por neurotoxinas producidas por una bacteria formadora de esporas que se encuentra de manera natural en suelos vírgenes y cultivados, así como en sedimentos marinos y lacustres. Estas toxinas afectan el sistema nervioso y pueden provocar debilidad muscular generalizada, dificultades para alimentarse y, en los casos más severos, compromiso respiratorio que exige internación.
Según el BEN, la enfermedad se clasifica en tres formas principales: botulismo alimentario, asociado a la ingesta de alimentos contaminados; botulismo por heridas, cuando la bacteria ingresa al organismo a través de lesiones en la piel; y botulismo del lactante, que se produce cuando el bebé ingiere esporas que luego liberan toxinas en su intestino.
Aumento de casos y distribución geográfica
El informe oficial detalla que entre el 1° de enero de 2019 y el 31 de diciembre de 2025, con datos notificados hasta el 26 de enero de 2026, se registraron 446 casos sospechosos de botulismo del lactante en Argentina, de los cuales 211 fueron finalmente confirmados. A partir de 2021 se observa una tendencia creciente, con cifras que preocupan a las autoridades sanitarias.
En 2023 se confirmaron 37 casos, en 2024 fueron 33 y en 2025 la cifra trepó a 44 diagnósticos positivos. El análisis regional muestra que el 80% de los casos confirmados se concentraron, de manera relativamente proporcional, en tres zonas del país: Centro (30%), Sur (28%) y Cuyo (21%), áreas donde se refuerzan las acciones de vigilancia epidemiológica.
Quiénes son los más afectados y cómo evoluciona la enfermedad
El 93% de los casos confirmados en todo el período correspondió a niños de hasta un año de vida, lo que confirma al botulismo del lactante como una enfermedad predominantemente infantil. Un 6% se registró en bebés de hasta 28 días y el 1% restante en un niño de entre 13 y 24 meses.
Dentro del grupo de posneonatos, el 77% se dio en lactantes menores de 6 meses, con edades comprendidas entre las 5 y las 24 semanas. La edad promedio de los casos fue de 17 semanas. Los especialistas explican que, a esa edad, el intestino del bebé aún se encuentra en maduración, lo que favorece la colonización por esporas si se dan las condiciones adecuadas.
Pese al incremento de diagnósticos, el informe aclara que no se registraron fallecimientos entre los casos confirmados durante el período analizado. La detección temprana, la rápida derivación a centros de mayor complejidad y el acceso a tratamiento de soporte resultan claves para una evolución favorable.
Prevención, recomendaciones y vigilancia sostenida
La tendencia ascendente observada a partir de 2021 refuerza la importancia de mantener una vigilancia epidemiológica activa y sostenida, así como de fortalecer las estrategias preventivas dirigidas a familias y equipos de salud. Entre las principales recomendaciones para reducir el riesgo de botulismo del lactante se destacan:
- Evitar ofrecer miel o productos derivados a bebés menores de 12 meses, ya que puede contener esporas de la bacteria.
- Extremar medidas de higiene en la preparación y manipulación de alimentos para el entorno familiar.
- Consultar de inmediato al sistema de salud ante signos como hipotonía (bebé “blandito”), dificultad para succionar, llanto débil o constipación persistente.
- Fortalecer la capacitación del personal sanitario para el reconocimiento precoz de la enfermedad.
“La tendencia en aumento registrada en los últimos años subraya la necesidad de sostener la vigilancia y las acciones preventivas, especialmente en regiones con antecedentes epidemiológicos”, sostiene el reporte del Boletín Epidemiológico Nacional.
Las autoridades sanitarias insisten en que, si bien se trata de una enfermedad infrecuente, su potencial gravedad exige una atención prioritaria. La combinación de información adecuada a las familias, capacitación de los equipos de salud y monitoreo continuo de los casos es fundamental para reducir el impacto del botulismo del lactante en la Argentina.

