El boom del comercio electrónico impulsa la logística inmediata

NewsITe
El comercio electrónico en la Argentina volvió a dar un salto en 2025. Según datos del sector, la facturación alcanzó los $35,3 billones, lo que representa un crecimiento real del 60% interanual. El avance estuvo apalancado por el uso intensivo de billeteras digitales, que ya concentran cerca del 46% del volumen de operaciones, y por el buen desempeño de categorías como indumentaria, turismo y productos para el hogar.
Pero el próximo gran objetivo del ecosistema online ya no pasa solo por vender más, sino por entregar mejor. Las entregas en el día (same-day) y al día siguiente (next-day) dejaron de ser un diferencial para convertirse en una condición casi obligatoria, especialmente en los grandes centros urbanos, donde el consumidor compara plazos de entrega antes incluso de mirar el precio.
La experiencia local refleja una tendencia global: la eficiencia puerta a puerta y las ofertas agresivas explican en buena medida el avance de gigantes asiáticos como Shein y Temu, así como el liderazgo de plataformas regionales como Mercado Libre o Tiendanube. En todos los casos, la logística aparece como un factor decisivo de competitividad y fidelización.
La entrega rápida ya es un estándar, no un lujo
Especialistas del sector señalan que el envío es uno de los momentos más críticos de la experiencia de compra online. Una demora, una información confusa o una mala gestión de reclamos pueden opacar incluso la mejor oferta. Por eso, los tiempos de entrega se convirtieron en una expectativa básica para el usuario, no en un beneficio extra.
“La logística rápida es indispensable, pero por sí sola no garantiza una buena experiencia. Lo que marca la diferencia es cómo se gestiona la relación con el eCommerce y cómo se lo acompaña en su crecimiento”, explica Daniela Verduci, Head of Sales & Marketing de shipnow, compañía especializada en soluciones logísticas para tiendas online.
Para los comercios que manejan hasta 5.000 envíos mensuales, sin embargo, adaptarse a los estándares de same-day y next-day implica desafíos operativos y estratégicos que exceden el simple hecho de acelerar repartos. Recolecciones coordinadas, ruteo eficiente, despacho ordenado y seguimiento en tiempo real deben funcionar como un sistema integrado, con márgenes mínimos de error.
En la práctica, muchas operaciones fallan no tanto por limitaciones logísticas, sino por la ausencia de un operador experto que ofrezca asesoramiento integral, soporte permanente y comunicación clara con el eCommerce. La falta de planificación ante picos de demanda, campañas especiales o fechas clave suele exponer debilidades en la organización interna.
Tecnología, automatización y acompañamiento humano
En este escenario, la tecnología aparece como una aliada central. Plataformas como la de shipnow permiten simplificar la operación, ofrecer trazabilidad al cliente final y brindar a las empresas datos en tiempo real para tomar decisiones. Integraciones con tiendas online, generación automática de etiquetas y paneles de control unificados son hoy herramientas básicas para escalar.
“Cuando el seller sabe que hay alguien que entiende su operación, su volumen y sus urgencias, puede enfocarse en vender y crecer”, apunta Verduci. La atención personalizada, agrega, es clave para reaccionar rápido ante campañas promocionales o eventos estacionales, cuando la presión sobre la última milla se multiplica.
La automatización, no obstante, no reemplaza el valor del acompañamiento humano. “La tecnología ordena y da visibilidad, pero el acompañamiento y la planificación de ambas partes es lo que sostiene la operación cuando el negocio crece rápido”, resume la ejecutiva. La combinación de sistemas inteligentes, logística ágil y asesoramiento estratégico permite aumentar el volumen de envíos sin deteriorar la experiencia del usuario.
La última milla como ventaja competitiva del ecommerce
Con un mercado donde productos y precios tienden a parecerse, la logística de última milla se consolida como un factor de diferenciación. Cada vez más, las marcas buscan no solo quién entrega más rápido, sino quién las ayuda a decidir qué tipo de servicio ofrecer en cada zona, con qué frecuencias y con qué impacto en su rentabilidad.
No todos los negocios ni todos los clientes necesitan same-day en todos los casos. El verdadero valor pasa por diseñar estrategias flexibles de entrega, ajustadas al comportamiento del consumidor y a las posibilidades operativas de cada empresa. La opción de coordinar horarios de recepción, elegir puntos de retiro o combinar diferentes modalidades suma conveniencia y mejora la percepción de servicio.
“El cliente no siempre recuerda cuánto pagó, pero sí recuerda cómo llegó su compra y cómo fue tratado cuando tuvo una duda”, enfatiza Verduci, al describir el peso de la logística en la construcción de marca.
Con la facturación del ecommerce en alza y la profesionalización del sector, la carrera por la entrega en el día se vuelve un nuevo campo de competencia. Quienes logren alinear tecnología, estrategia y cercanía con el cliente tendrán una ventaja clave en un mercado cada vez más exigente.

