Gobierno acelera reforma laboral y la oposición busca frenar el festejo

El oficialismo apura la reforma laboral antes de la Asamblea Legislativa

Javier Milei y el debate por la reforma laboral en el Congreso

NewsITe

El Gobierno nacional decidió pisar el acelerador para convertir en ley la reforma laboral antes del 1° de marzo, fecha de la Asamblea Legislativa que encabezará Javier Milei. El oficialismo busca llegar a esa jornada con la norma sancionada, mientras que la oposición despliega una estrategia para dilatar los tiempos parlamentarios y evitar que el Presidente exhiba el avance como un triunfo político.

Según trascendió en el Congreso, la Cámara de Diputados fue convocada a un plenario de las comisiones de Legislación del Trabajo y de Presupuesto y Hacienda para este miércoles a las 14. El objetivo es firmar dictamen de mayoría y dejar el terreno despejado para que el proyecto se vote en el recinto al día siguiente, en el marco de las sesiones extraordinarias que finalizan el 28 de febrero.

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La iniciativa llegó a Diputados tras obtener media sanción en el Senado, donde La Libertad Avanza debió aceptar más de treinta modificaciones para garantizar los apoyos de los bloques aliados. El viernes, la vicepresidenta y titular de la Cámara alta, Victoria Villarruel, giró formalmente el proyecto al presidente de Diputados, Martín Menem, quien respondió con una rápida convocatoria a retomar el debate legislativo en el primer día hábil de la semana.

Los puntos más cuestionados por la oposición

Si bien el texto ya fue retocado en la Cámara alta, los bloques opositores sostienen que aún contiene aspectos “inadmisibles” y anticipan que insistirán con nuevas correcciones en Diputados. Uno de los núcleos de conflicto es el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un mecanismo que se nutriría de una porción de las contribuciones patronales para financiar indemnizaciones por despidos en el sector privado.

Para la oposición, el FAL implica desfinanciar a la ANSES a cambio de otorgar un beneficio a las empresas adheridas, que obtendrían una reducción de alícuotas en sus cargas patronales. En paralelo, cuestionan el artículo que recorta al 50% el salario durante los primeros tres meses de licencia por enfermedad o accidentes no laborales, al entender que debilita la protección de los trabajadores en momentos de mayor vulnerabilidad.

También genera resistencia la derogación de diversos estatutos profesionales, entre ellos el del periodista, así como la eliminación del fondo de fomento al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), lo que encendió alertas en el sector cultural y en organizaciones vinculadas a la defensa de la industria audiovisual nacional.

La pelea por los tiempos y el trasfondo político

En la estrategia del oficialismo, cada día cuenta. En la Casa Rosada consideran clave que la reforma laboral no deba volver al Senado con cambios, o que, en caso de hacerlo, la Cámara alta disponga de margen temporal para insistir con su propio texto o convalidar las modificaciones antes del cierre de las extraordinarias.

En contraposición, sectores opositores analizaban forzar una discusión más prolongada, con la mira puesta en que la sesión por la reforma laboral se corra hacia el filo del calendario, incluso alrededor del 25 de febrero. La idea es introducir nuevos cambios que obliguen a un segundo paso por el Senado y así complicar el objetivo del Gobierno de llegar a la Asamblea Legislativa con la ley cerrada.

Referentes del interbloque Unidos reconocen que trabajan en ese sentido y admiten que “la idea es estirar los tiempos”. En paralelo, advierten sobre el impacto social y laboral de un esquema que califican como una flexibilización profunda del mercado de trabajo y un abaratamiento de los costos laborales para las empresas.

La reforma laboral como bandera del proyecto libertario

Para Milei, la reforma —a la que define como un proceso de “modernización” del régimen laboral— es una de las piezas centrales de su programa económico, junto con la Ley Bases, el nuevo régimen penal juvenil y la ratificación del acuerdo comercial Mercosur-Unión Europea. El Presidente busca presentarla ante la sociedad como un hito de la “nueva Argentina” y una señal contundente hacia los mercados.

En el oficialismo sostienen que la aprobación de la norma enviaría un mensaje de previsibilidad a los inversores y consolidaría la idea de que el Congreso acompaña el rumbo de reformas estructurales. Del otro lado, la oposición advierte que el apuro por sancionarla es más político que técnico, y que el verdadero debate de fondo —el equilibrio entre competitividad empresarial y protección de derechos laborales— aún está lejos de saldarse.

La pulseada por la reforma laboral se convirtió así en una batalla por el calendario legislativo y en un test clave para medir el poder de negociación del Gobierno en el Congreso.

Con un escenario ajustado en ambas cámaras y sin mayorías propias, el desenlace de esta discusión será determinante para el futuro inmediato de la agenda económica y política de la Casa Rosada.

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