La profesional detalló las etapas del enamoramiento, el paso hacia un amor más consciente, los factores que pueden debilitar el vínculo y los consejos para sostener la pareja en el tiempo.

Una especialista enumeró las distintas fases que atraviesa una relación amorosa y describió cómo evoluciona el vínculo desde el primer impacto hasta una etapa más consolidada. También explicó cuáles son las señales que pueden anticipar una ruptura y brindó consejos para fortalecer la pareja.
“Primero está la fase de enamoramiento, eclipsamiento. Y después viene una etapa donde está más el amor distinto, cuando uno considera al otro, no en un estado de hipnosis, donde uno ve todo lo lindo del otro, todo lo perfecto, sino que uno lo quiere al otro tal como es, con sus virtudes y sus defectos, es como que uno lo va conociendo más y, de alguna manera, se va aferrando a la realidad del otro”, explicó.
La profesional agregó que esta segunda etapa puede extenderse en el tiempo según la dinámica del vínculo. “Esa es la etapa que la que puede durar mucho más, puede durar toda la vida, puede durar un tiempo, eso depende cómo uno va teniendo la relación a lo largo del tiempo, pero se va transformando, se va metamorfoseando un poco la pareja”, sostuvo.
En relación con el inicio del vínculo, señaló que no todas las historias comienzan de la misma manera. “Existe el primer flechazo, el primer impacto que alguien puede tener, algunos lo tienen a primera vista y otros lo tienen posteriormente. Siempre el que es a primera vista quiere decir que es el más duradero, por ahí hay algunos que no son a primera vista y que suelen tener más eficiencia en el futuro”.
Proyectos individuales y señales de alerta
Más allá de las fases iniciales, la licenciada explicó cuáles son los elementos que permiten sostener una relación y qué situaciones pueden anticipar una crisis.
“Son dos individuos que tienen que unirse y tienen que tener una parte individual, proyectos individuales a los que funcione bien una pareja creativa, tendría que tener como una porción individual donde cada uno tenga sus proyectos individuales, vaya para adelante, se focalice, y otra, proyectos en común”, indicó.
Según precisó, el equilibrio entre lo individual y lo compartido resulta central para el funcionamiento del vínculo. “Cuando no hay nada de proyectos en común, y cuando uno solamente está pensando en sí mismo, y donde no tiene nada registrado al otro como parte de los proyectos también, o parte de un futuro o de una proyección, ahí la pareja está en problemas”, argumentó.
La especialista también se refirió a los cambios que atravesaron las relaciones en los últimos años y al nivel de tolerancia dentro de la pareja.
“Hoy hay menos tolerancia, hay casi tolerancia cero, algunas parejas, por ahí, todavía conservan un poco más de tolerancia, pero uno está muy metido en sí mismo y lo que uno quiere del otro, y a veces uno pretende un cambio radical en el compañero, y no lo tiene tan rápido, y si no se da ya el resultado, se abandona”, afirmó.
Además, mencionó el rol de la terapia de pareja como herramienta para mejorar la comunicación. “Muchos hacen terapia de pareja y se mejora muchísimo, se puede ver, cambiar el circuito de comunicación y mejorar, pero es verdad que hoy la tolerancia va siendo un poquito menor a lo que era antes. Antes uno conservaba a toda costa la pareja de cualquier manera, pero ahora es como que realmente, si no me gusta, hay como parejas que se arman con fechas de vencimiento, si no va, no va”, concluyó.
Consejos para sostener el vínculo
Por último, la profesional brindó recomendaciones para fortalecer la relación y evitar conflictos que puedan derivar en una ruptura.
“Hay que conciliar, hay que negociar, es un término un poquito de la economía, pero hay que negociar un poco en la pareja para también poder ver qué puedo hacer sin resignar de ser yo mismo. Es buena esta visión de que hoy en día uno siente que pierde más de lo que gana, y eso no está bien, porque uno tiene que sentir que gana en la pareja más de lo que pierde”, expresó.
También enumeró los factores que, según su experiencia, inciden con mayor frecuencia en las crisis. “Lo que más incide generalmente es la falta de diálogo, la falta de compromiso, que a veces cuesta, ese tema de ‘me juego por el otro’. El tema económico, que depende de cómo uno lo arregla, pero a veces no el dinero en sí, sino cómo lo trato yo con el otro. Es decir, cómo lo decide, qué importancia le doy, qué, cómo lo incluyo al otro, o demasiado, o nada, bueno, también eso trae muchos problemas. También la infidelidad a veces trae problemas”, afirmó.
De esta manera, la especialista trazó un recorrido por las fases de una relación, las señales de alerta y las herramientas que pueden contribuir a sostener el vínculo en el tiempo.

