El miedo a perderse algo también impacta en el amor
NewsITe
En pleno Día de los Enamorados, una tendencia propia de la era digital gana terreno en el plano afectivo: el FOMO, sigla en inglés de fear of missing out (miedo a perderse algo). Lo que comenzó asociado a las redes sociales, a eventos y a la necesidad de estar siempre conectados, hoy se traslada de lleno a las relaciones de pareja y modifica la forma de vincularnos.
La psicóloga social Gabriela Alesi explica que este fenómeno se expresa en una lógica cada vez más frecuente: “Como tengo miedo de perderme a alguien mejor o que me ofrezca algo diferente, no me arriesgo”. En lugar de apostar por un vínculo y darle tiempo, muchas personas prefieren dejar siempre una puerta abierta a otras opciones potenciales.
De este modo, se instala una paradoja: mientras se busca un “vínculo bueno”, ese ideal permanente impide que las relaciones se profundicen. El temor a elegir y perder algo mejor en el futuro genera distancia, vínculos frágiles y una sensación constante de insatisfacción, incluso cuando la relación funciona razonablemente bien.
Vínculos líquidos en tiempos de aplicaciones
Alesi relaciona esta dinámica con el concepto de “vínculos líquidos” desarrollado por el sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman. Según este enfoque, en la modernidad tardía las relaciones tienden a ser superficiales, de fácil acceso y con bajo nivel de compromiso emocional, justamente para evitar el riesgo de sufrir, frustrarse o quedar atado a una elección.
Las aplicaciones de citas y la lógica de las redes sociales potencian este comportamiento. En la inmediatez del scroll, explica la especialista, se instala la idea de que “total tengo diez más o cinco más posibilidades abiertas”. Ante la mínima decepción —una frase que no gustó, una foto que no coincide con lo imaginado o una primera cita que no deslumbra— la reacción suele ser cortar el vínculo sin mayores explicaciones.
- Si la primera impresión no encaja con las expectativas construidas en la aplicación, se abandona el intento.
- El tiempo para conocer realmente al otro se vive como “pérdida de oportunidades” con posibles nuevas parejas.
“¿Para qué voy a perder el tiempo en conocerte o en verte?”, resume Alesi sobre el pensamiento dominante. Así, el miedo a quedarse afuera convive con el miedo a involucrarse: se teme tanto no acceder a algo mejor como exponerse afectivamente en una relación concreta.
El desafío de elegir y sostener un vínculo
En un escenario donde las opciones parecen infinitas, el reto para las parejas actuales pasa por animarse a elegir y sostener esa decisión más allá de la primera impresión. Implica aceptar que no existe la relación perfecta, que toda elección supone renuncias y que el compromiso requiere tiempo, diálogo y tolerancia a la frustración.
En tiempos de FOMO afectivo, apostar por un vínculo implica correrse de la lógica del descarte inmediato y permitirse construir una historia más profunda.
En este Día de los Enamorados, la reflexión no sólo gira en torno a celebrar el amor, sino también a revisar qué lugar le damos a la inmediatez digital y al miedo a “perdernos algo” en la forma en que nos vinculamos. Frente al zapping emocional permanente, recuperar el valor de la elección y el compromiso aparece como una tarea central para quienes buscan relaciones más sólidas y duraderas.


