La compañía colocó USD 20.000 millones y planea duplicar su capacidad tecnológica cada seis meses para liderar la economía digital futura.

Alphabet lanzó una emisión de deuda por USD 20.000 millones para financiar la mayor expansión de infraestructura de su historia y duplicar la capacidad de inteligencia artificial y nube de Google cada seis meses.
La operación incluyó un bono a 100 años en libras esterlinas por 1.000 millones de libras, equivalente a USD 1.370 millones, con una tasa del 6,125 %. La colocación recibió pedidos por 10.000 millones de libras en ese tramo, impulsados por fondos de pensiones y aseguradoras que buscan activos a largo plazo, según reportaron CNBC y Forbes.
La empresa destinó los fondos a ampliar capacidad de procesamiento y almacenamiento para sostener el crecimiento de servicios de inteligencia artificial como Gemini y su plataforma de nube. El plan prevé invertir USD 185.000 millones en infraestructura de IA para 2026, el doble del desembolso del año anterior.
Objetivo estratégico financiero
Aunque la compañía dispone de más de USD 120.000 millones en efectivo, decidió emitir deuda para preservar liquidez, aprovechar tasas favorables y proteger el flujo de caja ante inversiones masivas. El mercado interpreta su perfil crediticio como cercano al soberano y confía en su liderazgo tecnológico.
La emisión marca un hito inusual en el sector tecnológico: no se registraba un bono a 100 años desde que Motorola realizó una operación similar en 1997.
Tendencia en el sector tecnológico
Otras empresas siguen la misma estrategia de financiamiento. En 2025, Amazon, Microsoft, Meta, Alphabet y Oracle proyectan sumar USD 121.000 millones en deuda para centros de datos.
El analista Bill Blain, de Windshift Capital, advirtió sobre una posible burbuja impulsada por liquidez abundante y la urgencia de construir infraestructura sin evaluar todos los riesgos.
La emisión funciona como una prueba para medir el apetito inversor por estrategias que priorizan proyectos de largo plazo sobre ganancias inmediatas y coloca a Alphabet en el centro de la carrera por controlar la infraestructura física de la inteligencia artificial.

