Valdés rechaza el acuerdo con Estados Unidos y advierte por sus efectos regionales

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El diputado nacional Eduardo Valdés expresó un fuerte rechazo al reciente acuerdo de comercio e inversiones firmado entre Argentina y Estados Unidos, al que definió como un golpe directo a la arquitectura institucional del Mercosur y una amenaza al sistema multilateral de comercio. Para el legislador peronista, el entendimiento alcanzado en Washington configura una “bomba de tiempo” para el país en términos de eventuales litigios internacionales.
El convenio fue rubricado el jueves pasado por el canciller Pablo Quirno en la capital estadounidense y es presentado por el Gobierno como un paso clave para abrir nuevos mercados y dinamizar las exportaciones. Sin embargo, desde la oposición peronista advierten que el acuerdo podría dejar a la Argentina en una posición incómoda frente a sus socios regionales y ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Valdés remarcó que el Mercosur establece que sus miembros no pueden encarar negociaciones arancelarias individuales con terceros países que alteren el arancel externo común. Bajo esa óptica, señaló que el pacto con Washington “desintegra la posición estratégica de Argentina frente a sus socios históricos” Brasil, Uruguay y Paraguay, al romper la lógica de negociación conjunta que caracterizó al bloque desde su creación en 1991.
El legislador también puso el foco en el impacto global del entendimiento. Según trascendió en ámbitos diplomáticos, Valdés sostiene que este tipo de convenios bilaterales “vulneran el principio de nación más favorecida” de la OMC, que obliga a extender de manera automática las ventajas concedidas a un país miembro al resto de los socios. En su lectura, esto podría desatar reclamos y eventuales represalias comerciales de otras potencias que se sientan discriminadas por las cuotas y exenciones especiales otorgadas a la administración de Donald Trump.
Los argumentos del Gobierno y los puntos clave del acuerdo
Desde la Casa Rosada, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el canciller Quirno defendieron el entendimiento como un “hito histórico” para la inserción internacional de la Argentina. Según subrayaron, el acuerdo permitirá acceder con mejores condiciones a un mercado de alrededor de 340 millones de consumidores y recuperar exportaciones por más de mil millones de dólares en el corto plazo.
El texto contempla la eliminación de aranceles para 1.675 productos argentinos, con especial énfasis en los sectores cárnico, agrícola y de minerales críticos, rubros en los que el país tiene claras ventajas comparativas. A cambio, la Argentina compromete una mayor apertura del mercado local para la importación de maquinaria, dispositivos médicos y productos químicos de origen estadounidense, entre otros bienes industriales.
- Eliminación de aranceles para más de 1.600 productos argentinos.
- Enfoque en carne, productos agrícolas y minerales estratégicos.
- Mayor acceso al mercado argentino para bienes industriales de Estados Unidos.
- Cláusulas sobre propiedad intelectual, estándares laborales y ambientales.
Debate político, soberanía y próximos pasos en el Congreso
Pese al entusiasmo oficial, Valdés considera que el costo de los beneficios comerciales inmediatos es una creciente “primarización” de la estructura productiva, al consolidar un perfil exportador basado en materias primas y bienes poco elaborados. En esta línea, advierte que el país cede soberanía en áreas sensibles como la propiedad intelectual, la regulación laboral y los estándares de calidad, temas que suelen generar controversias en los acuerdos con grandes potencias.
El peronismo ya anticipó que dará una dura discusión cuando el proyecto de ratificación del acuerdo llegue al Congreso. Sectores de la oposición sostienen que el Parlamento deberá evaluar no sólo el impacto económico, sino también las implicancias geopolíticas: la relación con los socios del Mercosur, el alineamiento con Washington y el lugar de la Argentina en el entramado de la OMC.
“Este acuerdo no sólo condiciona nuestra política exterior, también define qué tipo de desarrollo queremos para las próximas décadas”, señalan en el entorno de Valdés, que reclama una negociación más equilibrada y coordinada con el Mercosur antes de avanzar en nuevos compromisos.
Mientras el oficialismo apuesta a mostrar el pacto como una señal de confianza para atraer inversiones y recomponer el flujo exportador, el debate parlamentario será clave para determinar si el entendimiento con Estados Unidos marca una nueva etapa de apertura económica o si, como alertan sectores críticos, implica resignar herramientas de política comercial y capacidad de decisión soberana.

