A 30 años de la muerte de Marcelita, sus padres aún esperan una sentencia

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A tres décadas de la muerte de Marcela Brenda Iglesias, conocida como “Marcelita”, el reclamo de justicia de sus padres sigue vigente. La nena de seis años falleció el 7 de febrero de 1994, cuando una escultura de hierro se desprendió y la aplastó en el entonces Paseo de la Infanta, en el Parque 3 de Febrero de la Ciudad de Buenos Aires. Pese al paso del tiempo, la causa no tiene sentencia y el caso llegó a instancias internacionales.
Nora Ribaudo, de 76 años, y Eduardo Iglesias, de 70, nunca dejaron de exigir respuestas. Recuerdan que atravesaron un largo camino para poder ser padres y que la llegada de Marcela fue una alegría inmensa. “Para nosotros es eternamente una niña, porque nos quedó la imagen de la nenita. En la casa te quedan los espacios vacíos y los silencios”, relató la madre, en diálogo con la Agencia Noticias Argentinas.
La tragedia ocurrió en una zona que entonces estaba intervenida con trece grandes esculturas sobre la vereda, sin la seguridad ni los controles que exige un espacio público. Con el correr de los años, el lugar fue rebautizado Paseo Marcela Brenda Iglesias, como modo de mantener viva su memoria. Sin embargo, en el ámbito judicial, la familia se topó con obstáculos constantes.
Según Ribaudo, los imputados se beneficiaron de sucesivas maniobras dilatorias. Señala que se les permitieron 117 apelaciones y recusaciones, lo que paralizó cualquier avance. Con la entrada en vigencia de la Ley 25.990, recuerda que una magistrada les llegó a decir que “la muerte de su hija ya fue, ahora estamos en otra cosa”, frase que la familia vivió como un símbolo del desinterés institucional ante el caso.
De la justicia argentina a la Corte Interamericana
La situación se agravó cuando la Corte Suprema de Justicia de la Nación aplicó el artículo 280 del Código Procesal y consideró el expediente “insustancial y carente de trascendencia”. Además, la familia fue condenada a pagar costas, lo que generó una fuerte reacción en el barrio y entre vecinos que acompañaron el reclamo. “Primero le matan a la hija y después le hacen pagar”, resumen quienes siguieron el caso.
Frente al cierre de todas las instancias locales, en 2008 los padres de Marcelita presentaron el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). La petición fue admitida en 2017 y luego elevada a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en Costa Rica. Allí declararon en agosto de 2025, en busca de un pronunciamiento que repare décadas de demoras e indiferencia estatal.
- Reclaman que se reconozcan las responsabilidades del Estado y de los funcionarios que permitieron la instalación de las esculturas sin permisos ni controles adecuados.
- Plantean que el caso siente un precedente en materia de derechos de niños, niñas y sus familias, frente a tragedias evitables en espacios públicos.
El recuerdo de Marcelita y un reclamo que no se apaga
Más allá de los expedientes, Nora mantiene vivo el recuerdo de su hija. La describe como una nena sensible, preocupada por la naturaleza y capaz de mediar entre sus compañeros. Su maestra la llamaba “caramelito de miel” por su carácter dulce. Las canciones de María Elena Walsh, cuenta, todavía la “traen de vuelta”, mientras que muchos de sus juguetes fueron donados con la idea de “alegrar a un chico que no tiene”.
“Si se abriera una ventana en el cielo y mi hija pudiera vernos todo lo que venimos luchando… Le prometimos que mientras viviéramos, íbamos a pedir justicia por ella”, expresó Nora Ribaudo.
Cada 7 de febrero, familiares, amigos, organizaciones como Madres del Dolor y vecinos se reúnen en el paseo que hoy lleva su nombre para dejar una flor, decir unas palabras y renovar el pedido de justicia. Para los padres de Marcelita, la espera ahora está puesta en la decisión de la Corte Interamericana. “Ya esperamos tanto, un poco más no nos va a hacer nada, nuestra parte ya está hecha”, resume Nora, convencida de que, aun después de 30 años, el reclamo sigue vigente y es también en nombre de otros chicos y familias.

