Alarma en Moscú por el fin del tratado nuclear New START

El último gran pacto de control nuclear entra en zona de riesgo

Vista de misiles nucleares en silos militares

NewsITe

El Kremlin advirtió que la inminente expiración del tratado New START, prevista para este jueves 5 de febrero, puede abrir un escenario de alta incertidumbre estratégica al dejar sin límites legales los arsenales nucleares de Estados Unidos y Rusia, las dos principales potencias atómicas del planeta.

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El portavoz presidencial Dmitri Peskov calificó la falta de un acuerdo de renovación como “muy mala para la seguridad global” y remarcó que, con el vencimiento del pacto, se desmorona el último mecanismo vigente de control de armas nucleares entre Moscú y Washington. El acuerdo, firmado en 2010 y prorrogado en 2021, era considerado un pilar del esquema internacional de no proliferación.

New START fija un tope de 1.550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas por cada parte e incluye límites a misiles balísticos intercontinentales, submarinos lanzamisiles y bombarderos pesados. Además, establece un régimen de verificación que contempla intercambio periódico de datos, notificaciones y la posibilidad de realizar inspecciones in situ para comprobar el cumplimiento de lo pactado.

De caducar sin reemplazo, sería la primera vez desde 1972 que Estados Unidos y Rusia quedan sin restricciones legalmente vinculantes sobre sus fuerzas nucleares estratégicas. Especialistas en seguridad internacional advierten que esta situación podría abrir la puerta a una nueva carrera armamentista, con impactos directos en la estabilidad global y en regiones sensibles como Europa del Este y el Indo-Pacífico.

Presión de Estados Unidos y rol de China en el tablero nuclear

En este contexto, Washington impulsa que China, tercera potencia nuclear mundial por cantidad de ojivas, se sume a eventuales negociaciones de control de armas. La Casa Blanca sostiene que, sin la participación de Beijing, cualquier nuevo esquema de limitaciones quedaría incompleto frente a la actual distribución de poder militar.

Sin embargo, las autoridades chinas reiteran que no tienen intención de incorporarse a este tipo de conversaciones, con el argumento de que su arsenal sigue siendo considerablemente menor que el de Estados Unidos y Rusia. Pekín reclama que, antes de exigir compromisos a otros actores, las dos mayores potencias nucleares deben reducir de forma significativa sus propios stocks.

  • El New START limita ojivas y vectores estratégicos de EE.UU. y Rusia.
  • Su vencimiento dejaría sin controles formales a los dos mayores arsenales.
  • Estados Unidos busca sumar a China a una futura mesa de negociación.
  • Beijing, por ahora, se resiste a participar en un esquema trilateral.

“La ausencia de un marco legal aumenta los riesgos de errores de cálculo y eleva la amenaza de una nueva carrera armamentista”, alertan analistas en defensa consultados por medios internacionales.

Mientras se agota el tiempo para encontrar una salida diplomática, gobiernos y organismos multilaterales observan con preocupación el posible cierre de una etapa de acuerdos bilaterales que, con altibajos, ayudaron durante décadas a contener la proliferación nuclear. El desenlace de este capítulo tendrá impacto directo en la arquitectura de seguridad global y en el equilibrio de fuerzas entre las principales potencias.

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