Metal, potencia y un Movistar Arena rendido a Avenged Sevenfold
NewsITe
Avenged Sevenfold ofreció una noche de metal contundente y espectáculo visual en el Movistar Arena, en el marco de su gira sudamericana “Life is but a dream…”. El show, realizado el 3 de febrero en Buenos Aires, dejó en claro por qué la banda californiana es una de las más influyentes y ambiciosas del metal moderno, ante un estadio colmado de fanáticos.
La jornada comenzó puntual a las 19, con la presentación de FEMI como artista local invitada. La cantante y compositora irrumpió en escena con “911” y desplegó una propuesta que combinó estética cuidada, actitud y un sonido que cruza rock, pop, jazz, hip hop y trap. Con letras que oscilan entre lo profundo y lo irónico, FEMI se consolidó ante el público como una de las voces emergentes más interesantes de la escena argentina.
Una hora más tarde fue el turno de Mr. Bungle, la banda liderada por el siempre impredecible Mike Patton. Con su metal experimental y extremo, el grupo se adueñó del escenario y ofreció un set intenso, cargado de cambios de clima y una dinámica que mantuvo al público en vilo. No faltaron temas de su disco de 2020, “The Raging Wrath of the Easter Bunny”, como “Eracist” y “Habla español o muere”, que encendieron a los presentes.
Un cruce de leyendas y un show para el recuerdo
Uno de los momentos más celebrados del tramo de Mr. Bungle llegó con “Retrovertigo”, que contó con la participación especial de M. Shadows. El cantante de Avenged Sevenfold se sumó a Patton para crear un matiz sonoro singular, amalgamando dos estilos y generaciones del metal contemporáneo. El público respondió con una ovación que anticipó la expectativa por lo que vendría después.
A las 21.30 en punto, las luces se apagaron y Avenged Sevenfold salió finalmente a escena. Desde el inicio, la banda desplegó una puesta impactante, con gráficos de alta definición, animaciones y un diseño visual que transformó el escenario en un auténtico lienzo de arte en movimiento. Cada canción estuvo acompañada por proyecciones que reforzaron el clima de un show pensado al detalle.
El repertorio combinó temas de su más reciente trabajo, “Life is but a dream…”, con clásicos infaltables. Entre estos últimos, “Hail to the King”, “Bat Country” y “Nightmare” fueron los puntos más altos, desatando el coro masivo de los fans y generando algunos de los momentos más intensos de la noche. La banda ratificó su precisión en vivo, con guitarras filosas, base rítmica sólida y un M. Shadows en gran forma vocal.
Para el cierre, Avenged Sevenfold eligió “A Little Piece of Heaven”, una de las composiciones más eclécticas de su catálogo, que fusiona teatralidad, cambios de tempo y un clima casi cinematográfico. Con ese tema, la banda puso el broche de oro a una velada que combinó potencia sonora, invitados de lujo y un despliegue visual a la altura de las grandes producciones internacionales, dejando en el público la sensación de haber vivido una noche verdaderamente inolvidable.
Con una mezcla de clásicos, novedades y una puesta escénica monumental, Avenged Sevenfold confirmó en el Movistar Arena por qué sigue siendo un referente del metal moderno a nivel mundial.


