Internas y límites en “Ariel en su salsa” por Vicky Xipolitakis

Tensión interna y versiones cruzadas en el ciclo de Ariel Rodríguez Palacios

El equipo de 'Ariel en su salsa' en medio de rumores de tensión interna

NewsITe

El programa de cocina y entretenimiento “Ariel en su salsa”, que se emite por la televisión abierta y es conducido por Ariel Rodríguez Palacios, atraviesa días agitados fuera de cámara. La reciente incorporación de Vicky Xipolitakis al equipo habría generado roces y diferencias de estilo que, aunque no se ven con crudeza en pantalla, alimentan rumores de tensión interna.

Según trascendió en el ciclo “Intrusos” y fue recogido por la Agencia Noticias Argentinas, desde la producción del programa reconocen que conviven personalidades muy distintas que todavía están en etapa de adaptación. En ese contexto, la figura de Xipolitakis aparece en el centro de los comentarios por su estilo expansivo y extrovertido.

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Mica Viciconte, una de las integrantes históricas del staff, buscó bajarle el tono a las versiones al señalar que la llegada de Vicky se dio “con calma” y que, en la jornada señalada, el foco estuvo puesto en la despedida de Nico, otro de los miembros del equipo. Sin embargo, admitió que las diferencias existen y las resumió con una frase tajante: “Somos el agua y el aceite”.

Viciconte explicó que no vive la situación como un clima tenso permanente, sino como un cruce de estilos de trabajo y de carácter. También expresó que confía en que, con el paso de las semanas, el grupo pueda acomodarse mejor y encontrar una dinámica común: “De a poco, tiempo al tiempo. El que va a un programa nuevo se tiene que adaptar. Tengo fe de que todo va a fluir”.

Pedidos internos y límites al aire

Mientras tanto, la periodista de espectáculos Paula Varela aportó más detalles sobre lo que se comenta detrás de cámara. De acuerdo con la información que dijo recibir desde la producción, existirían roces puntuales entre algunas figuras del ciclo y, en particular, una mala relación entre Viciconte y Xipolitakis.

Entre los datos que se filtraron, uno de los puntos más sensibles tiene que ver con el propio Ariel Rodríguez Palacios. De acuerdo con esas versiones, al conductor no le agrada el contacto físico permanente mientras está trabajando y ya habría solicitado a la producción que deje en claro ese límite a su compañera, en alusión a los gestos afectuosos y el acercamiento corporal de Xipolitakis durante las emisiones en vivo.

Otro momento que quedó bajo la lupa fue un intercambio al aire en torno a las vacaciones del conductor. En una de las emisiones, Ariel comentó que necesitaba tomarse un descanso, a lo que Vicky le recordó que ya se había ausentado cerca de un mes. El cocinero retrucó que el programa igual se había emitido durante ese período, aunque luego se precisó que los envíos que salieron al aire eran grabados y no en vivo.

Una convivencia en construcción

La situación refleja una etapa de transición para el ciclo, que combina cocina, humor y actualidad y se apoya en la química de su equipo para sostener el rating. La llegada de nuevas figuras de fuerte presencia mediática, como Xipolitakis, reconfigura inevitablemente los vínculos internos y obliga a recalibrar límites, tiempos y protagonismos en cámara.

Por ahora, desde el entorno del programa insisten en que se trata de un proceso normal de adaptación y no de un conflicto abierto. Sin embargo, los comentarios que se filtran desde la producción y las declaraciones públicas de las protagonistas mantienen el tema en la agenda del espectáculo. El desafío para “Ariel en su salsa” será transformar estas diferencias en una convivencia funcional que no altere lo que más valora la audiencia: la frescura, el clima distendido y la impronta cercana de uno de los ciclos culinarios más vistos de la TV argentina.

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