FIEL critica la postergación del nuevo IPC y alerta por atraso cambiario

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La discusión sobre cómo medir la inflación volvió al centro de la escena económica. El economista Juan Luis Bour, presidente de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), calificó como un “error de política económica” la decisión del Gobierno nacional de postergar la actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC), al considerar que se trata de un debate técnico que no modifica el rumbo de los precios ni las expectativas del mercado.
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En declaraciones al programa Esta Mañana, por Radio Rivadavia, Bour explicó que la postergación del nuevo índice solo sirve para “magnificar” un problema metodológico, pero no altera la trayectoria inflacionaria. Según sus cálculos, con el índice actual la inflación de 2025 se ubicaría en torno al 24%, muy por encima del 10% proyectado por el Poder Ejecutivo en el Presupuesto.
El economista sostuvo que, aun si el nuevo IPC arrojara una inflación anual del 25%, el impacto sobre la economía real sería prácticamente nulo: no cambiarían ni los contratos, ni las negociaciones salariales, ni las expectativas de los principales actores del mercado. Por eso, insistió en que el foco de la política económica debería estar en atacar las causas de la inflación y no en discutir el instrumento de medición.
Desde FIEL remarcan que la credibilidad de las estadísticas oficiales es importante, pero advierten que magnificar la controversia sobre el índice puede desviar la atención de temas estructurales: el déficit fiscal, la emisión monetaria y la debilidad del mercado cambiario. Para Bour, la decisión de demorar el cambio de índice envía una señal equivocada al mercado, en un contexto de alta sensibilidad frente a cualquier gesto del Gobierno.
Críticas al uso del dólar como ancla inflacionaria
Otro de los puntos centrales planteados por Bour fue la política cambiaria. El titular de FIEL consideró que la estrategia de utilizar el tipo de cambio como ancla para contener la inflación se encuentra “agotada”. Señaló que el Gobierno comenzó “frenando el tipo de cambio para que la inflación sea más baja”, pero advirtió que esa táctica ya no genera el mismo efecto porque “todo el mundo se da cuenta de que hay atraso cambiario”.
Aunque evitó precisar la magnitud del desfasaje, Bour sostuvo que el dólar oficial luce atrasado frente a los precios internos y que esto genera distorsiones, especialmente para los sectores exportadores. Al mismo tiempo, afirmó que la salida del cepo no será inmediata: si bien se avanzó en la liberalización para ciertas operaciones, el sector empresarial sigue enfrentando restricciones significativas.
En ese sentido, advirtió que el levantamiento total de las trabas cambiarias solo será posible cuando la economía muestre mayor solidez. “Todavía estás débil”, sintetizó, al remarcar que el proceso de normalización del mercado cambiario será gradual y requerirá una política consistente en el tiempo.
Un largo camino para normalizar el mercado y mejorar la competitividad
Bour también se refirió a los desafíos de fondo para ordenar la macroeconomía. Aseguró que recuperar reservas netas positivas en el Banco Central de la República Argentina (BCRA) no es una tarea de corto plazo: “No lo lográs en dos meses sino en 5 a 8 años. Es un camino largo”, subrayó, al describir un escenario de ajuste prolongado.
En paralelo, planteó la necesidad de mejorar la competitividad a través de una baja gradual de impuestos y una reducción de las cargas que enfrentan las empresas. Según su análisis, algunos sectores con mayor espalda financiera ya comenzaron a reconvertirse. Mencionó especialmente a la industria automotriz, que está reconfigurando su estructura para competir con vehículos importados y sostener sus exportaciones.
- El tipo de cambio como ancla inflacionaria luce agotado, según FIEL.
- La normalización del mercado de cambios podría demandar entre 5 y 8 años.
- La baja de impuestos y retenciones se proyecta como un proceso lento y escalonado.
En contraste, Bour dibujó un panorama más complejo para el sector agropecuario. Estimó que las retenciones podrían bajar “de a 2 puntos por año”, lo que implicaría varios años de transición hasta lograr una carga impositiva más competitiva. “El proceso es largo”, insistió, al remarcar que el campo deberá atravesar un período prolongado de ajustes y adaptación.
“La inflación del año no va a ser 10%, como puso el Gobierno en el Presupuesto; con el índice actual estimamos alrededor del 24%”, sostuvo Juan Luis Bour, presidente de FIEL.
Con este diagnóstico, desde FIEL reclaman previsibilidad, reglas claras y una hoja de ruta creíble para la política económica. Para el economista, la clave no pasa por qué índice de inflación se utilice, sino por encarar de manera sostenida las reformas necesarias para estabilizar los precios, ordenar el frente cambiario y recuperar la confianza.

