ATE reprograma el paro general y mantiene la tensión en aeropuertos

NewsITe
La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) decidió postergar la huelga general que tenía prevista para este lunes y la reprogramó tentativamente para el 9 de febrero, en el marco de un conflicto que afecta a la actividad aeroportuaria en todo el país. La determinación se tomó en función de las exigencias legales que rigen para los servicios públicos esenciales.
Fuentes gremiales vinculadas al sector explicaron que la suspensión no implica una solución al conflicto de fondo, sino una adecuación a la Ley de Esencialidad, que obliga a anunciar con una antelación mínima de cinco días cualquier medida de fuerza que pueda impactar en servicios considerados críticos para la comunidad.
Esa normativa establece protocolos específicos para garantizar un piso de funcionamiento en áreas estratégicas. Entre ellos se destaca el preaviso obligatorio, que exige comunicar paros y ceses de actividades con un plazo de cinco días corridos, plazo que puede extenderse hasta diez días cuando se trata de servicios esenciales directamente involucrados, como es el caso del transporte aéreo.
En ese marco, los representantes sindicales de ATE proyectaron el lunes 9 de febrero como nueva fecha probable para concretar un paro general de 24 horas que implicaría un cese total de actividades en el ámbito aeroportuario, si no se registran avances en las negociaciones con las autoridades nacionales.
Asambleas permanentes y posible impacto en los vuelos
A pesar de la postergación del paro general, ATE declaró el Estado de Asamblea Permanente y Afectación Inmediata. Esto significa que la actividad en las terminales aéreas del país podría verse alterada por la realización de asambleas en distintos turnos y sectores, lo que derivaría en demoras, reprogramaciones e interrupciones parciales en la operación diaria.
Las medidas afectan áreas clave para la seguridad y el funcionamiento de los aeropuertos, entre ellas el control terrestre y los servicios administrativos, el accionar del cuerpo de bomberos, la sanidad aeroportuaria y la inspección operativa de pista. Cualquier alteración en estos sectores puede repercutir de forma directa en la programación de los vuelos y en la experiencia de los pasajeros.
Los reclamos de fondo y el origen del conflicto
El eje de la disputa se centra en el incumplimiento de acuerdos salariales y compromisos asumidos previamente por los organismos estatales. Voceros gremiales denuncian una marcha atrás en la liquidación de haberes que ya incluían incrementos pactados, lo que generó malestar y encendió el conflicto con mayor intensidad.
- Incumplimiento de haberes: ATE cuestiona la falta de depósito de los salarios en la fecha estipulada, el 31 de enero.
- Anulación de aumentos: El gremio denuncia la quita de un incremento en el adicional por “racionamiento”, que ya estaba incorporado en el sistema de liquidación SARHA.
- Conflictividad intergremial: Según la versión sindical, la decisión oficial de frenar los aumentos habría respondido a reclamos de otros sectores que no habían sido contemplados en el beneficio inicial.
Ante este escenario, la organización gremial sostiene que continuará con las medidas de fuerza escalonadas y las instancias de debate interno mientras espera respuestas formales del Estado empleador y de la autoridad laboral competente.
Desde el gremio remarcan que la continuidad del plan de lucha dependerá de las respuestas oficiales a los reclamos salariales y del cumplimiento de los acuerdos previamente firmados.
En los próximos días, la operatividad en los aeropuertos se mantendrá bajo observación. Se recomienda a los pasajeros consultar el estado de sus vuelos directamente con las aerolíneas o a través de los canales oficiales de Aeropuertos Argentina, y prever posibles demoras derivadas de las asambleas y medidas gremiales en curso.

