Una de cada cuatro pymes se atrasa con sus pagos, según un estudio privado

La proporción de empresas con al menos un vencimiento demorado se duplicó respecto del tercer trimestre de 2025. Además, el 62% aseguró que tarda más de lo habitual en cobrar a sus clientes, mientras retrocedieron la producción, el empleo y la rentabilidad.

La cadena de pagos de las pymes industriales mostró nuevas señales de tensión durante el segundo trimestre de 2026: el 24% de las empresas registró atrasos en al menos uno de sus vencimientos, el doble del 12% relevado durante el tercer trimestre de 2025.

Al mismo tiempo, el 62% de las pequeñas y medianas industrias informó que los plazos para cobrar a sus clientes fueron mayores a los habituales. Las demoras en los pagos se convirtieron así en la segunda preocupación más mencionada por los empresarios, solamente detrás de la caída de las ventas.

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Los datos corresponden al Informe de Coyuntura PyME Industrial del segundo trimestre de 2026, elaborado por la Fundación Observatorio PyME (FOP).

Las dificultades alcanzaron diferentes obligaciones. El 17,3% de las empresas registró atrasos en el pago de impuestos, mientras que el 15,3% se demoró con proveedores y el 8,6% tuvo inconvenientes para cumplir a tiempo con los bancos.

Los tres indicadores empeoraron respecto del tercer trimestre de 2025. En aquel período, los atrasos alcanzaban al 8,6% de las empresas en impuestos, al 5,7% en proveedores y al 3,4% en bancos.

Se alargaron los plazos para cobrar

La situación también se deterioró del lado de los ingresos. El 40,9% de las industrias indicó que sus plazos de cobro fueron levemente más largos de lo habitual y otro 21,7% los consideró significativamente más extensos.

En cambio, para el 33,5% los tiempos se mantuvieron dentro de los parámetros habituales. Apenas el 3,2% registró plazos levemente más cortos y el 0,8% observó una reducción significativa.

En total, más de seis de cada diez pymes industriales tuvieron que esperar más tiempo de lo habitual para cobrar durante el segundo trimestre.

Esta situación quedó reflejada entre las principales preocupaciones empresarias. La caída de las ventas encabezó el listado y fue mencionada por el 81% de las firmas. Las demoras en los pagos de los clientes aparecieron en segundo lugar, con el 62%.

Luego se ubicaron el aumento de los costos de las materias primas, con el 60%; la competencia de las importaciones, con el 47%; el incremento de los costos salariales, con el 45%; y las dificultades de financiamiento, con el 38%.

La producción pyme cayó 11% interanual

Las dificultades en la cadena de pagos se produjeron en medio de un retroceso de la actividad industrial. Durante el segundo trimestre de 2026, la producción pyme cayó 3,6% desestacionalizado respecto del trimestre anterior y 11% en términos interanuales.

Según la Fundación Observatorio PyME, el volumen de producción descendió hasta su nivel más bajo de los últimos siete años. El relevamiento también mostró que las pequeñas industrias registraron un desempeño inferior al de las medianas.

El empleo acompañó la tendencia. La cantidad de ocupados en las industrias pymes disminuyó 0,8% desestacionalizado durante el trimestre y cayó 4,5% frente al mismo período del año anterior.

Con este resultado, el empleo en el sector acumuló 14 trimestres consecutivos de retracción.

Siete de cada diez pymes perdieron rentabilidad

La evolución de los costos sumó otra dificultad para las empresas. El 73% afirmó que sus costos aumentaron por encima de los precios de venta de su principal producto. Para el 25% evolucionaron de manera similar y apenas el 1% indicó que los costos crecieron por debajo de los precios.

El informe destacó particularmente la incidencia de los gastos relacionados con la energía y el transporte.

Esta dinámica impactó sobre los márgenes: el 69% de las empresas señaló que su rentabilidad disminuyó respecto de un año atrás. El indicador mantuvo así una secuencia de cinco trimestres en los que la mayoría de las firmas informó una rentabilidad inferior a la registrada doce meses antes.

Los indicadores de expectativas mostraron una recuperación respecto del primer trimestre, aunque permanecieron en terreno contractivo.

El PMI PyME se ubicó en 44 puntos, diez puntos por encima del trimestre anterior, pero todavía por debajo de los 50 puntos que separan las perspectivas de expansión y contracción.

Por su parte, el Índice de Confianza Empresarial PyME (ICE) alcanzó los 43 puntos. La evaluación de las condiciones actuales llegó a 32 puntos, mientras que las expectativas para los próximos doce meses alcanzaron los 52 puntos.

Impuestos, otra preocupación para las empresas

Las dificultades de actividad y liquidez también se reflejaron en las respuestas vinculadas con la presión impositiva.

El estudio identificó a Ingresos Brutos, las tasas municipales, el impuesto al cheque y las contribuciones patronales entre los tributos con mayor incidencia sobre los costos, el capital de trabajo y la capacidad operativa.

En el caso de Ingresos Brutos, el 40% de las empresas consideró que afectó significativamente su operatoria y otro 23% señaló un impacto moderado.

Consultadas sobre las medidas prioritarias para disminuir la carga tributaria y administrativa, el 32,8% eligió la reducción de las alícuotas de Ingresos Brutos y el 29,7% apuntó a una disminución de las contribuciones patronales.

Más atrás aparecieron la eliminación o el cómputo pleno como pago a cuenta del impuesto sobre débitos y créditos bancarios (11,9%), la reducción de los regímenes de retención, percepción y anticipos (5,9%) y la eliminación o reducción de tasas municipales que no tengan una contraprestación efectiva (5,5%).

Una de cada cuatro reemplazó producción o insumos por importaciones

La competencia de productos provenientes del exterior fue mencionada como una preocupación por el 47% de las industrias consultadas.

Durante el último año, el 21% sustituyó insumos locales por importados, el 15,1% incorporó nuevos productos de origen extranjero y el 9,4% reemplazó parte de su producción propia por bienes importados.

En conjunto, una de cada cuatro empresas sustituyó parte de su proceso productivo por importaciones, ya sea mediante el reemplazo de insumos o de producción propia.

El informe también analizó la participación de las pymes industriales en proyectos incluidos dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

El alcance fue reducido: el 4,7% participó como proveedor directo o indirecto. De ese total, el 1,5% intervino directamente como proveedor de un proyecto y el 3,2% lo hizo indirectamente a través de otras compañías.

Además, un 3,2% intentó participar pero no cumplió con los requisitos y otro 11,6% manifestó interés en hacerlo en el futuro. El 80,5% restante no registró participación en proyectos comprendidos por el régimen.

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