La Unión Obrera Metalúrgica reunió a más de 80 organizaciones sindicales y resolvió iniciar una serie de movilizaciones en rechazo al proyecto impulsado por el Gobierno nacional. Con Abel Furlán al frente, el gremio asumió un papel central en la coordinación de las medidas, que comenzarán con marchas en Córdoba y Rosario.

De la redacción de EL NORTE
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La Unión Obrera Metalúrgica quedó al frente de un plan de lucha nacional contra la reforma laboral que el Gobierno busca llevar al Congreso. La definición surgió el miércoles tras un encuentro multisindical realizado en la sede central del gremio, donde más de 80 organizaciones acordaron avanzar con acciones de protesta y fijar una posición común frente a las negociaciones políticas en curso.
El secretario general de la UOM, Abel Furlán, expresó que “hoy decidimos un plan de lucha para oponernos a la reforma laboral que plantea el gobierno”, y confirmó que las primeras medidas serán movilizaciones el 5 de febrero en la ciudad de Córdoba y el 10 en Rosario. Según señaló, se trata del inicio de un proceso de acciones coordinadas a nivel nacional.
En ese marco, Furlán remarcó la amplitud del espacio que se conformó alrededor de la convocatoria y sostuvo que distintas organizaciones sindicales “se hicieron presente para darle pelea y disputa en confrontación a aquellos gobernadores que intentan negociar a espaldas de los trabajadores los intereses de sus provincias”, en referencia a las discusiones legislativas vinculadas al proyecto oficial.
El plan definido fue denominado Plan Nacional de Lucha contra la Reforma Laboral Regresiva e incluye acciones de resistencia en todo el país. Las primeras movilizaciones se realizarán en dos provincias consideradas estratégicas por su peso parlamentario y por integrar el bloque Provincias Unidas, que mantuvo reuniones con la CGT en diciembre pasado por este mismo tema.
El documento
Al finalizar el encuentro, las organizaciones difundieron un documento titulado “No al pacto contra las y los trabajadores”, en el que expresaron su rechazo al proyecto de reforma laboral. Allí se plantea que la iniciativa no surge de un proceso de diálogo democrático y se cuestionan acuerdos políticos que comprometerían derechos laborales. El texto sostiene que la reforma, por su alcance, es comparable con la implementada durante la dictadura y advierte que “entrega derechos históricos a cambio de migajas”, con impacto en el futuro del trabajo en la Argentina.
Desde el espacio sindical también señalaron que el proyecto no contiene medidas que contribuyan a la creación de empleo ni a la mejora de su calidad, y lo vincularon con un modelo económico basado en salarios bajos, precarización laboral y debilitamiento de la organización gremial. Entre los puntos cuestionados se mencionan cambios en la negociación colectiva, restricciones al derecho de huelga y el uso de recursos del sistema de seguridad social para financiar despidos.
El encuentro duplicó la cantidad de sindicatos que habían participado de una primera reunión realizada la semana pasada, también en la sede de la UOM, con presencia de organizaciones de la CGT, la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma. Con ese respaldo, el gremio metalúrgico impulsa la continuidad del plan de lucha como complemento de las gestiones políticas que se desarrollan en el Congreso y en las provincias.

