Mela Lenoir se sumerge en la complejidad de Diana en “Casi Normales Inmersivo”

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La actriz y directora asociada Mela Lenoir atraviesa uno de los desafíos más intensos de su carrera con “Casi Normales Inmersivo”, la nueva puesta del reconocido musical que aborda de frente la salud mental, los vínculos familiares y el impacto de la medicación psiquiátrica. Desde Buenos Aires, Lenoir contó cómo vive este proceso artístico y emocional que define como “un regalo” asumido con absoluta responsabilidad.
En diálogo con la prensa, la intérprete reconoció que todavía la sorprende el afecto del público: sostiene que el cariño recibido en cada función supera sus expectativas y potencia el compromiso con el personaje de Diana, una madre atravesada por trastornos mentales y por relaciones familiares en constante tensión. Ese rol, asegura, fue durante años un deseo casi inalcanzable.
Lenoir recordó que soñaba con interpretar a Diana desde los 30 años, cuando aún no había podido siquiera audicionar. El anhelo se concretó recién cuando el director Pablo la convocó primero como directora asociada y luego también como protagonista de la versión inmersiva. “Es tan linda de hacer y son tan pocas funciones que lo vivo como un regalo”, confía la artista.
Un trabajo profundo sobre salud mental
“Casi Normales Inmersivo” pone en escena, sin eufemismos, trastornos psiquiátricos, tratamientos con medicación y vínculos atravesados por la inestabilidad emocional. Aunque Lenoir aclara que en su entorno más cercano no atraviesa casos graves, sí conoce amigos que dependen de tratamientos actuales que les permiten mantenerse estables. Esa experiencia indirecta, sumada a una intensa investigación, fue clave para construir el personaje.
La actriz se dedicó a estudiar la temática más allá del libreto: leyó material especializado, escuchó numerosos podcasts y vio documentales sobre salud mental y experiencias de pacientes y familiares. Su objetivo, destaca, es ofrecer una interpretación honesta, cuidadosa y reconocible para quienes se vean reflejados en la historia.
Teatro inmersivo y empatía con el público
La puesta inmersiva combina actuación en vivo con un elaborado dispositivo visual. Las imágenes, realizadas por el equipo catalán The Silence junto a Simon Pittman, buscan representar la mente de Diana, de modo que el público experimente, en primera persona, algo de lo que el personaje siente. Para Lenoir, esa articulación escénica impide que las pantallas sean un mero fondo y las convierte en un elemento dramático central.
- Visuales que funcionan como “la cabeza de Diana”, acercando al público a su mundo interior.
- Un diálogo constante entre actuación e imágenes para potenciar la experiencia inmersiva.
Como directora asociada, Lenoir trabaja precisamente en ese equilibrio entre interpretación y recursos audiovisuales, con la premisa de que la tecnología acompañe el relato y no lo opaque. En cada función, afirma, piensa en la persona que puede estar atravesando una situación similar y busca que se sienta vista y comprendida.
“Cuando te toca un papel así, de tanta responsabilidad, por respeto a la gente que lo atraviesa, solo queda hacerlo con todo el corazón”, resume Mela Lenoir.
El resultado es una experiencia movilizante tanto para el público como para el elenco. Lenoir reconoce que llora al dirigir y también al actuar, en un ejercicio que define como un “disfrute masoquista”: duro, intenso, pero imposible de abordar de otro modo. Las devoluciones de la platea, como la de una amiga que le confesó no saber si lo vivido en escena era propio o ajeno, confirman el objetivo de la propuesta: que la historia deje huella y abra conversación sobre salud mental desde el arte.

