La Justicia demora la declaración de la hija menor para evitar su revictimización

NewsITe
La hija menor de Romina Calvo, la mujer asesinada a puñaladas por su pareja Walter Verón en el barrio porteño de Villa Devoto, aún no fue entrevistada por los investigadores. La nena, de 8 años, fue testigo directa del femicidio y quien dio aviso a su hermano, pero los equipos especializados decidieron postergar su declaración para priorizar su bienestar emocional.
Desde el Colegio de Menores de la Ciudad de Buenos Aires explicaron que el objetivo central es respetar “sus tiempos y su proceso de duelo” antes de avanzar con cualquier medida judicial. La declaración de la niña será clave para reconstruir con precisión qué ocurrió dentro de la vivienda familiar ubicada sobre la calle Pedro Morán al 5200, pero los especialistas advierten que una exposición prematura podría resultar revictimizante.
La causa se tramita en el fuero criminal y cuenta con la intervención de profesionales en psicología infantil y trabajo social, que siguen de cerca la situación del entorno familiar. “Cuando esté en condiciones, avanzaremos con una entrevista para evaluar las medidas necesarias para acompañarla a ella y a su familia”, señalaron fuentes consultadas por la agencia Noticias Argentinas.
En paralelo, se realizan reuniones regulares con uno de los hermanos de la víctima y de la niña para monitorear cómo impacta el hecho en la dinámica del hogar y detectar posibles necesidades de asistencia. Los equipos técnicos remarcan que la prioridad, en esta etapa, es que la menor pueda retomar su rutina escolar y social con el menor nivel de daño posible.
Acompañamiento y contención tras un hecho traumático
Organismos especializados en niñez destacan que, ante hechos de extrema violencia como un femicidio intrafamiliar, la intervención del Estado debe equilibrar la búsqueda de verdad judicial con la protección integral de los chicos y chicas involucrados. Por eso, se analizan cuidadosamente el ámbito, el dispositivo y los tiempos en los que la niña prestará eventualmente declaración.
- Se privilegia la estabilidad emocional de la menor por sobre la inmediatez probatoria.
- Se evalúan dispositivos de Cámara Gesell y acompañamiento terapéutico específico.
- Se mantiene un seguimiento permanente del entorno familiar y escolar.
“Estamos atentos a las distintas necesidades que puedan surgir a partir de la nueva situación familiar”, remarcaron desde el organismo de protección de menores.
El caso volvió a poner en agenda la necesidad de profundizar las políticas de prevención de la violencia de género y de fortalecimiento de los dispositivos de contención para hijas e hijos de víctimas de femicidios. Mientras avanza la investigación judicial contra Verón, las miradas se concentran en garantizar que la niña reciba el acompañamiento adecuado para reconstruir su vida cotidiana.
Los resultados de la autopsia y la brutalidad del ataque
En los últimos días se conocieron los resultados de la autopsia practicada sobre el cuerpo de Romina Calvo. El informe forense determinó que la víctima recibió 46 puñaladas en un lapso estimado de entre tres y cuatro minutos, lo que da cuenta de la ferocidad del ataque.
Según los peritos, el agresor utilizó una cuchilla de cocina para asestar heridas punzocortantes en el torso, las axilas, los brazos, la cara, el cuello, la cabeza y la espalda. En total, Calvo presentaba 53 lesiones: 46 puñaladas y siete heridas adicionales compatibles con un intenso forcejeo, en el que la mujer intentó defenderse de su atacante.
Estos elementos se suman al expediente judicial y refuerzan la hipótesis de un femicidio cometido con ensañamiento en el ámbito doméstico. La causa avanza con el análisis de pruebas periciales, testimonios del entorno y el seguimiento de la situación de los hijos de la pareja, considerados víctimas indirectas de la violencia extrema que terminó con la vida de su madre.

