Una pericia oficial confirmó que la obra perteneció al galerista judío Jacques Goudstikker y su heredera exige que la Justicia ordene la restitución.

El caso del cuadro expoliado por el régimen nazi y hallado en una vivienda de Mar del Plata tuvo un avance clave luego de que una pericia oficial confirmara su origen y autoría. La pintura formó parte de la colección del galerista judío Jacques Goudstikker y su nuera, Marei von Saher, reclama desde Estados Unidos que la Justicia federal ordene su devolución.
La confirmación surge de un informe elaborado por dos expertos de la Academia Nacional de Bellas Artes, que ratificó que la obra integra el acervo que Goudstikker reunió antes de huir del avance del nazismo. Von Saher, de 82 años y residente en Connecticut, es la única heredera del coleccionista.
La atención judicial se centra en “Retrato de una dama”, una pintura del siglo XVIII atribuida al artista italiano Giacomo Antonio Melchiorre Cerutti, conocido como Il Pitocchetto. La causa es inédita en la Argentina, ya que por primera vez la Justicia debe definir el destino de una pieza vinculada al expolio nazi.
De acuerdo con el informe pericial y reconstrucciones históricas, la obra perteneció a la colección que Goudstikker había reunido en los Países Bajos. En mayo de 1940, el marchante escapó de Ámsterdam junto a su esposa y su hijo, pero murió durante la travesía. Su galería, con más de mil obras, quedó en manos del régimen nazi.
Gran parte de ese acervo fue apropiado por Hermann Göring, uno de los jerarcas del Tercer Reich y coleccionista de arte. Otras piezas fueron vendidas, subastadas o dispersadas tras la guerra. El retrato investigado figura en los archivos fotográficos originales de Goudstikker.
La obra fue atribuida durante años a distintos pintores. Al iniciarse el caso, en agosto del año pasado, se la vinculó a Vittore Ghislandi, conocido como Fra Galgario, pero la pericia confirmó que fue realizada por Cerutti. Su valor de mercado ronda los 250 mil euros, aunque su relevancia histórica y simbólica excede cualquier estimación económica.
El caso tomó estado público cuando el cuadro apareció en una publicación inmobiliaria, colgado en el living de un chalet marplatense puesto en venta. La vivienda pertenecía a Patricia Kadgien y Juan Carlos Cortegoso. Kadgien es hija de Friedrich Gustav Kadgien, un financista alemán vinculado al nazismo.
Tras un allanamiento, el cuadro quedó a disposición de la Justicia. La pareja presentó un supuesto recibo de compra de un museo de Colonia y sostuvo que la obra había permanecido durante décadas en el ámbito familiar. Ambos están imputados por encubrimiento en una causa que lleva adelante el fiscal federal Carlos Martínez, con intervención de la PROCELAC.
“Estamos siendo observados por la comunidad internacional”, advirtieron los querellantes. Desde la familia Goudstikker aseguraron que seguirán “hasta las últimas consecuencias” para recuperar una obra que consideran parte de un patrimonio robado durante el Holocausto. La decisión final quedará ahora en manos de la Justicia marplatense.

