Un estudio oficial anticipó el derrumbe en el cerro Hermitte

NewsITe
Un informe técnico del Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), elaborado en 2002, ya advertía con claridad sobre la alta peligrosidad geológica del Barrio Sismográfica en Comodoro Rivadavia, donde el último fin de semana se produjo el derrumbe parcial del cerro Hermitte. El episodio derivó en evacuaciones masivas, amplios operativos de emergencia y la declaración de la emergencia geológica y urbanística por parte del Concejo Deliberante local.
El documento, titulado “Estudio de Peligrosidad Geológica en el Barrio Sismográfica” y elaborado por la Dirección de Geología Ambiental y Aplicada del Instituto de Geología y Recursos Minerales del SEGEMAR, señalaba tres líneas de acción prioritarias para las autoridades: el manejo de los materiales removidos naturalmente, el monitoreo de los movimientos de ladera y el trabajo informativo con los vecinos para que comprendieran el riesgo al que estaban expuestos.
Según el informe, el principal problema radicaba en que el barrio se expandía sobre depósitos de antiguos deslizamientos, con materiales muy inestables y con abundantes cavidades subterráneas generadas por procesos de erosión hídrica. Los especialistas advirtieron que, bajo una urbanización intensa, esa condición podía derivar en hundimientos del terreno, roturas de viviendas, daños en ductos y afectación general del tendido de servicios básicos.
Recomendaciones ignoradas y expansión urbana sobre terreno inestable
Los técnicos del SEGEMAR fueron tajantes al señalar que no podía descartarse la reiteración de movimientos de ladera. En ese marco, recomendaron al municipio implementar una red de monitoreo permanente, en caso de que se permitiera la continuidad del crecimiento urbano en la zona. También pusieron el foco en la necesidad de instruir a los habitantes acerca de la naturaleza del suelo sobre el que construían sus casas, con el objetivo de que tomaran verdadera conciencia de la peligrosidad.
El informe detalló una serie de restricciones concretas que debían ser tenidas en cuenta por las autoridades para reducir el riesgo. Entre ellas, se incluía evitar el tendido de cañerías subterráneas, limitar al máximo el riego, impedir nuevos movimientos de suelo y prohibir la expansión del barrio sobre la ladera y su área de influencia. Asimismo, desaconsejaba construcciones adicionales sobre estructuras ya existentes y cualquier tipo de perforaciones o extracciones de fluidos o materiales.
- Evitar cañerías subterráneas y optar por tendidos subaéreos o en zanjas enrejadas.
- Restringir al máximo el riego y no crear nuevas zonas que lo requieran.
- No realizar movimientos de terreno ni expandir el barrio sobre la ladera.
- Prohibir nuevas construcciones sobre lo ya edificado y no efectuar perforaciones.
- Crear una comisión de control y alarma entre los vecinos para reportar signos de inestabilidad.
“Si continúa al mismo ritmo el crecimiento del barrio, la presión sobre el material deslizado cada vez va a ser mayor, aumentando la posibilidad de daños sobre la infraestructura y las personas”, advirtió el informe del SEGEMAR en 2002.
El organismo también sugería instalar un sistema de alarma eficaz para minimizar el impacto de eventuales movimientos. Sin embargo, con el correr de los años el barrio siguió expandiéndose sobre un terreno que ya había sido calificado como de alta peligrosidad. El reciente derrumbe del cerro Hermitte y las centenas de personas evacuadas reponen en la agenda pública aquellas advertencias técnicas que, dos décadas después, se revelan tristemente premonitorias.
Ante este escenario, la declaración de la emergencia geológica y urbanística por 90 días busca ahora habilitar medidas urgentes para mitigar los riesgos de nuevos desprendimientos y proteger tanto a la población como a la infraestructura crítica de Comodoro Rivadavia.

