Rívolo: “La muerte de Nisman marcó un quiebre democrático”

Rívolo recordó a Nisman a 11 años de su muerte

Carlos Rívolo recordó a Alberto Nisman a 11 años de su muerte

NewsITe

A once años de la muerte del fiscal especial del caso AMIA, Alberto Nisman, el fiscal federal Carlos Rívolo calificó el hecho como “conmocionante” para todo el Ministerio Público y aseguró que, a la luz de las pruebas reunidas en la causa, se trató de un asesinato que marcó un antes y un después en la historia institucional argentina.

En diálogo con Radio Rivadavia, el representante del Ministerio Público recordó que todavía “mucha gente no sabe qué fue lo que dejó Nisman” en términos de investigación y denuncias, ni tampoco tiene plena dimensión de los elementos que llevaron a la Justicia a sostener la hipótesis de homicidio. El fiscal fue hallado muerto el 18 de enero de 2015 en su departamento de Puerto Madero, un día antes de exponer en el Congreso sobre su denuncia por presunto encubrimiento en la causa AMIA.

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Rívolo subrayó que una pericia integral realizada en 2016, con participación de especialistas de distintas disciplinas, concluyó que Nisman fue asesinado. “Hoy las pruebas llevan contundentemente a que fue un asesinato. Categóricamente se supo”, enfatizó, en línea con la posición que mantiene la Justicia federal, que vincula el crimen con la labor profesional del fiscal y su investigación sobre el atentado terrorista de 1994.

En ese marco, el fiscal insistió en que el caso expuso la necesidad de redefinir el rol de las fuerzas de seguridad que colaboran con las investigaciones penales. Según planteó, esos organismos deben depender funcionalmente de los fiscales y no quedar condicionados por los gobiernos de turno, para garantizar independencia y continuidad en las pesquisas, especialmente en causas sensibles como terrorismo, corrupción o violaciones graves a los derechos humanos.

Críticas por la falta de señales institucionales

Rívolo también recordó el clima de tensión que se vivió en el ámbito judicial y político tras la muerte de Nisman. Expresó su sorpresa por la ausencia de una condolencia oficial tanto del Poder Judicial como del Poder Ejecutivo de aquel momento. “Es un detalle no menor”, remarcó, al considerar que la muerte violenta de un fiscal en ejercicio merecía un gesto institucional claro de solidaridad y compromiso con el esclarecimiento del hecho.

En contraste, destacó la reacción de colegas y organizaciones fiscales de la Argentina y del exterior, que se hicieron presentes para acompañar al Ministerio Público. Recordó especialmente la llamada “Marcha de los Paraguas”, la movilización ciudadana realizada a un mes del fallecimiento del fiscal, en la que integrantes del sistema judicial se sumaron al reclamo de verdad y justicia. “Pocas veces hemos visto un fiscal asesinado”, resumió.

Una causa compleja y un desafío permanente

Al referirse al estado de la investigación, Rívolo advirtió que no se trata de una causa sencilla para el fiscal Eduardo Taiano y el juez Julián Ercolini, quienes siguen al frente del expediente. Señaló que deben “limar muchas capas” para llegar a la verdad no solo sobre la mecánica del asesinato, sino sobre los autores materiales, los eventuales instigadores y los posibles encubrimientos posteriores.

El fiscal consideró que “no puede ser” que, según el signo político del gobierno, las fuerzas de seguridad colaboren en mayor o menor medida con el esclarecimiento de un caso tan emblemático. A su criterio, el caso Nisman seguirá presente en la memoria colectiva como un episodio doloroso y de enorme impacto institucional. “Fue un magnicidio”, concluyó, al sostener que la muerte del fiscal significó un quiebre en la historia democrática de la República Argentina y reabrió el debate sobre los límites del poder y la protección efectiva a quienes investigan hechos de alta sensibilidad política.

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