La ciencia identifica nutrientes clave para retrasar el deterioro biológico y prevenir enfermedades crónicas

SALUD

Un reciente informe respaldado por expertos analiza qué compuestos cuentan con mayor evidencia científica para promover una longevidad saludable a través de la nutrición, entre otros factores.

Ilustración

Un análisis reciente, avalado por expertos de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (SEMAL), destaca cinco nutrientes con mayor respaldo científico por su potencial para prevenir enfermedades crónicas y mejorar la calidad de vida.

Según el informe, solo estos compuestos muestran resultados consistentes en los últimos estudios. Los especialistas subrayan que la evidencia mayoritaria proviene de modelos animales, aunque los primeros ensayos en humanos arrojan datos alentadores. Una nutrición adecuada puede influir en el retraso de procesos asociados al envejecimiento y el desarrollo de patologías crónicas.

Resveratrol

El resveratrol es uno de los compuestos geroprotectores más estudiados. Este polifenol, presente en uvas y frutos rojos, posee propiedades antioxidantes, antiinflamatorias e inmunomoduladoras, y ha mostrado efectos favorables sobre la salud cardiovascular y metabólica. Estudios recientes en animales siguen mostrando beneficios sobre marcadores de envejecimiento, aunque la evidencia en humanos es más limitada. Revisiones sistemáticas y metaanálisis publicados en los últimos años indican que, si bien el resveratrol puede mejorar el perfil lipídico, el control de la glucosa y la función endotelial, no hay pruebas concluyentes de que aumente la longevidad humana. Su mecanismo de acción se asocia principalmente a la modulación de vías metabólicas vinculadas a las sirtuinas, especialmente SIRT1, aunque los ensayos clínicos muestran resultados heterogéneos. No existe consenso sobre la dosis óptima ni sobre su uso generalizado como estrategia antienvejecimiento, por lo que se requieren estudios más amplios y prolongados.

Quercetina

La quercetina es posiblemente el flavonoide más estudiado y se encuentra en cebolla, manzana, brócoli y cítricos. En un artículo de Martina Cortés Moschetti para Infobae sobre la investigación en cuestión, se menciona que Harvard Health destaca las funciones antioxidantes y antiinflamatorias de la quercetina, así como su papel como senolítico, ya que elimina células envejecidas que acumulan daños y contribuyen a la degeneración de tejidos.

Investigaciones citadas en el informe muestran que la quercetina, combinada con fármacos, mejora la supervivencia y la función física en modelos animales. En humanos, los ensayos indican reducción de la presión arterial, del colesterol LDL y total, y de la concentración de células senescentes en personas con diabetes tras dosis específicas de quercetina asociada a medicamentos. Se investiga su eficacia ante enfermedades pulmonares y metabólicas relacionadas con el envejecimiento.

Vitamina B3 y derivados

La vitamina B3, junto con sus derivados niacina, ribósido de nicotinamida y mononucleótido de nicotinamida, se obtiene de carne, pescado, legumbres y cereales. Su función principal es restaurar los niveles celulares de NAD+, cofactor esencial en el aprovechamiento energético, la reparación del ADN y la activación de sirtuinas.

Estudios en animales evidenciaron mejoras musculares, cerebrales y cardiovasculares. En humanos, los primeros ensayos clínicos demostraron que la suplementación con ribósido y mononucleótido de nicotinamida eleva el NAD+ sin efectos adversos significativos y mejora la presión arterial, el metabolismo energético y la composición corporal. La comunidad científica espera resultados de estudios avanzados para confirmar estos beneficios en humanos.

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Vitamina D

La vitamina D resulta clave para la salud ósea y la función inmunitaria óptima, según Harvard Health. Se encuentra en pescados grasos, huevos, lácteos y setas, aunque la síntesis cutánea mediante exposición solar sigue siendo fundamental.

El déficit de vitamina D afecta a una proporción elevada de adultos mayores institucionalizados, superando el 80%. Este nutriente es indispensable para prevenir osteoporosis y osteosarcopenia, y contribuye a reducir el estrés oxidativo, la inflamación y el deterioro inmunitario ligados al envejecimiento.

Un aporte adecuado favorece tanto la salud ósea y muscular como el equilibrio de la respuesta inmunológica, lo que reduce el riesgo de infecciones y complicaciones autoinmunes.

Glicina

La glicina es un aminoácido no esencial con efectos antioxidantes y de modulación inmunológica, presente sobre todo en el tejido conjuntivo de carnes y pescados. Harvard Health destaca que su inclusión en la dieta o su combinación con N-acetil-cisteína (GlyNAC) ha logrado en modelos animales una mayor longevidad y mejoras en salud cardiovascular, función mitocondrial y capacidad física.

Siempre es aconsejable adaptar la suplementación a cada persona mediante la guía de profesionales, evitando generalizar su uso. Estos nutrientes deben considerarse un complemento dentro de una dieta equilibrada, no un sustituto de hábitos saludables ni de tratamientos médicos.

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