Tensión máxima: Trump vuelve a subir el tono contra Venezuela

NewsITe
Buenos Aires, 19 de diciembre (NA) – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó nuevamente la tensión con Venezuela al admitir que no descarta una acción militar directa contra el gobierno de Nicolás Maduro, en el marco de una ofensiva política y militar que incluye bloqueos a petroleros y ataques a embarcaciones acusadas de narcotráfico en el Caribe y el Pacífico.
En una entrevista telefónica con la cadena NBC News, al ser consultado sobre la posibilidad de una guerra con Venezuela, Trump fue tajante.
“No la descarto, no”
, respondió, dejando abierta la puerta a una escalada bélica en una región ya atravesada por la crisis política, económica y humanitaria venezolana.
Si bien evitó precisar si su objetivo final es derrocar a Maduro, el mandatario estadounidense sostuvo que el líder bolivariano “sabe exactamente” cuáles son sus demandas.
“Lo sabe mejor que nadie”
, remarcó, en una frase que los analistas interpretan como una advertencia directa al Palacio de Miraflores.
Bloqueo a petroleros y advertencias en alta mar
Trump confirmó además que habrá nuevas incautaciones de petroleros vinculados a Caracas, en línea con las sanciones económicas que Washington impulsa desde hace meses. Al referirse a las embarcaciones que desafíen las restricciones, lanzó otra amenaza:
“Depende. Si son lo suficientemente insensatos como para seguir navegando, regresarán a uno de nuestros puertos”
, en alusión a eventuales capturas o bloqueos navales.
El martes, el presidente había ordenado un bloqueo total de todos los buques sancionados que entran y salen de Venezuela, intensificando la presión económica y diplomática para aislar al gobierno de Maduro. Esta estrategia se complementa con operaciones militares en el Caribe y el Pacífico oriental bajo el argumento de combatir el narcotráfico.
Promesas de paz y ambiciones de Nobel
Las recientes declaraciones contrastan con el discurso que el propio Trump sostuvo durante su campaña electoral y en los primeros meses de gobierno. En reiteradas oportunidades, aseguró que mantendría a Estados Unidos alejado de nuevos conflictos armados en el extranjero. Tras ganar las elecciones, insistió:
“No voy a iniciar una guerra; voy a detener las guerras”
, frase con la que buscó diferenciarse de administraciones anteriores.
En ese contexto, el mandatario llegó incluso a sugerir que merecía el Premio Nobel de la Paz, para el que –según mencionó– había sido propuesto por otros países. Sin embargo, el galardón terminó en manos de la opositora venezolana María Corina Machado, hecho que generó malestar en la Casa Blanca y alimentó críticas internas y externas sobre el verdadero alcance de la política exterior de Washington.
Nuevos ataques a presuntas “narcolanchas”
Mientras crecen las tensiones retóricas, en el terreno militar también se registran movimientos. El Comando Sur de Estados Unidos informó que fuerzas estadounidenses destruyeron dos embarcaciones catalogadas como “narcolanchas” en aguas internacionales del Pacífico oriental, en una operación que dejó cinco muertos.
Según un comunicado oficial,
“el 18 de diciembre, por orden del Secretario de Guerra, Pete Hegseth, la Fuerza de Operación Conjunta Lanza del Sur ejecutó ataques cinéticos letales contra dos embarcaciones manejadas por Organizaciones Terroristas Designadas en aguas internacionales”
. Tres personas murieron en el primer barco y dos en el segundo, todos identificados por Washington como “narcoterroristas”.
El Comando Sur sostuvo que informes de inteligencia confirmaron que ambas embarcaciones participaban en operaciones de narcotráfico. De acuerdo con datos del Pentágono, desde principios de septiembre ya se habrían hundido más de 28 supuestas narcolanchas en el Caribe y en el Pacífico oriental, con al menos 104 fallecidos en esas acciones.
Presión del Congreso y pedido de transparencia
En paralelo, Trump promulgó la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el año fiscal 2026, un paquete de 901.000 millones de dólares –unos 8.000 millones más de lo solicitado inicialmente por su administración– que marca las prioridades militares de Estados Unidos para los próximos meses.
Entre las disposiciones incluidas se destaca una cláusula que presiona al Pentágono para hacer públicas las imágenes completas de los ataques contra presuntas narcolanchas cerca de Venezuela. La norma establece que se retendrá una cuarta parte del presupuesto de viajes del secretario de Defensa, Pete Hegseth, hasta que el Departamento de Defensa entregue al Congreso videos sin editar de esas operaciones.
La exigencia surgió tras revelaciones en el Capitolio sobre un operativo del 2 de septiembre, en el que dos sobrevivientes que se aferraban a los restos de una embarcación habrían muerto durante un ataque posterior. Legisladores de ambos partidos reclaman mayor transparencia y control parlamentario sobre estas acciones, que, además de impactar en la lucha contra el narcotráfico, tensan el vínculo con Venezuela y otros países de la región.
Con un discurso cada vez más duro y un despliegue militar sostenido en zonas estratégicas, la Casa Blanca consolida una política de máxima presión que vuelve a poner a América Latina en el centro del tablero geopolítico y alimenta el temor a una posible escalada armada.

