Trágico atardecer: a dos años del temporal de viento que arrasó Bahía Blanca

A dos años del fenómeno climático extremo que provocó 13 muertes y destrozos históricos, la ciudad recuerda una de las jornadas más dramáticas de su historia reciente.

Trágico atardecer: a dos años del temporal de viento que arrasó Bahía Blanca

A dos años del devastador temporal de viento que azotó Bahía Blanca, la ciudad vuelve a recordar una de las tragedias más profundas de su historia reciente. El 16 de diciembre de 2023, ráfagas de hasta 185 kilómetros por hora provocaron 13 muertes, decenas de heridos, miles de evacuados y daños materiales incalculables, dejando una huella que aún permanece abierta.

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El fenómeno se desató poco antes de las 18.50 de aquel sábado, cuando la ciudad atravesaba una tarde de aparente normalidad, pese al alerta naranja emitido por el Servicio Meteorológico Nacional por tormentas intensas y fuertes ráfagas. El calor había superado los 32 grados y, tras un aguacero típico del verano, muchos esperaban que la noche trajera alivio térmico.

Bahía Blanca, habituada a un clima imprevisible, transitaba un fin de semana previo a las fiestas con actividades cotidianas, paseos, compras y celebraciones previstas para esa misma noche. Sin embargo, en cuestión de minutos, la situación cambió de manera irreversible.

Bahía Blanca, en el ojo de la tormenta

“Se estaba acercando un frente frío bastante importante, que se contrapuso contra el clima tropical que se venía dando en gran parte de la provincia”, explicó días después Cintia Piccolo, licenciada en Ciencias Meteorológicas, investigadora superior del Conicet y profesora emérita de la Universidad Nacional del Sur.

“Ese enfrentamiento de las dos masas tan opuestas originó el aumento tan importante de viento, con velocidades superiores a los 150 kilómetros por hora. De hecho, en algunos lugares medimos casi 185”, reveló a lanueva.com.

En menos de media hora, la ciudad quedó devastada e incomunicada. La turbonada arrancó techos, tanques de agua, árboles, postes, carteles y cables. El suministro eléctrico, las telecomunicaciones y las conexiones a internet colapsaron en el momento en que la necesidad de información se volvió urgente.

Trece muertos y una ciudad paralizada

Con el correr de los minutos comenzaron a conocerse las peores noticias. El nombre del club Bahiense del Norte empezó a circular en las escasas comunicaciones disponibles, en medio de un evento de patín que terminó en tragedia tras el derrumbe del gimnasio.

Hacia las 20.00, el temporal ya ocupaba el centro de la agenda informativa nacional e internacional. Se hablaba de víctimas fatales, heridos, desaparecidos, evacuaciones, destrozos y pérdidas millonarias. “Es una catástrofe”, admitió el municipio en un comunicado oficial difundido por redes sociales.

La noche profundizó la sensación de desamparo. Durante horas, la ciudad permaneció a oscuras, con radios a pilas como única fuente de información, mientras patrulleros, ambulancias y autobombas recorrían calles bloqueadas para atender emergencias. Nadie durmió esa madrugada.

El domingo 17 amaneció con cielo despejado y sol pleno, en una imagen que contrastaba brutalmente con la realidad. Las calles mostraban autos destrozados, árboles arrancados, vidrios estallados, cables de media tensión caídos y daños generalizados, como si la ciudad hubiera sido bombardeada.

Para entonces ya se conocían los nombres de las víctimas del derrumbe y se confirmaba la llegada del presidente Javier Milei, quien había asumido una semana antes, para coordinar la asistencia ante la emergencia.

Hoy, a dos años de aquel trágico atardecer, Bahía Blanca recuerda a los 13 vecinos que perdieron la vida en uno de los episodios más dramáticos de su historia. La herida continúa abierta y persisten los reclamos de Justicia por parte de familiares y allegados de las víctimas.

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