Chernóbil: hallan organismos que usan la radiación como energía y reabren hipótesis para la exploración espacial

Investigadores detectaron hongos y animales que evolucionaron para sobrevivir en un entorno extremo.

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A casi cuatro décadas del desastre nuclear, científicos identificaron organismos capaces de aprovechar la radiación como fuente de energía en la zona de exclusión de Chernóbil. Según publicó Rosario3, el hallazgo más destacado es el del Cladosporium sphaerospermum, un hongo negro que no solo tolera niveles extremos de radiación, sino que crece más rápido cuando está expuesto a los rayos gamma.

Este hongo fue encontrado en las paredes de reactores abandonados y mostró un comportamiento que llamó la atención de la comunidad científica. Convierte la radiación en energía química mediante melanina, un mecanismo similar a una fotosíntesis que opera en ausencia de luz. De acuerdo con Rosario3, la Nasa ya evalúa usarlo para fabricar materiales capaces de proteger a astronautas en futuras misiones a la Luna y Marte, además de analizarlo como herramienta para limpiar sitios contaminados con desechos radiactivos.

Evolución extrema: animales que desarrollaron defensas ante la radiación

Además de los hongos, algunas especies animales exhibieron adaptaciones genéticas específicas. Rosario3 señala que los lobos de Chernóbil desarrollaron sistemas inmunes resistentes al cáncer, mientras que las ranas adquirieron una pigmentación más oscura y producen crías más sanas. Estas modificaciones podrían abrir nuevas líneas de investigación en biología evolutiva, genética y medicina.

Los expertos afirman que la zona se convirtió en un entorno experimental único para estudiar cómo los organismos responden a condiciones que serían letales en otros ecosistemas.

Propiedades del hongo Cladosporium sphaerospermum

Entre las características relevadas por los investigadores, se destacan su crecimiento acelerado frente a la radiación, su capacidad para bloquear partículas radiactivas y su sorprendente comportamiento en microgravedad. Rosario3 recuerda que en experimentos previos se comprobó que puede crecer 21 veces más rápido en el espacio que en la Tierra, lo que genera expectativas sobre usos futuros.

La Nasa lleva adelante pruebas en la Estación Espacial Internacional para evaluar su desarrollo en condiciones de radiación cósmica, vacío y microgravedad. Los resultados podrían derivar en la creación de materiales biológicos que sirvan de protección para hábitats espaciales.

El hilo viral de Mario Nawfal: el “hongo superhéroe”

El fenómeno también fue destacado en redes sociales. El divulgador Mario Nawfal publicó un hilo en el que calificó al hongo como “el primer superhéroe espacial”.

Nawfal describió al Cladosporium sphaerospermum como un organismo que “no solo sobrevive a la radiación, sino que la convierte en energía”, y destacó que en la Estación Espacial Internacional “creció 20% más rápido que en la Tierra”.

El divulgador sostuvo que, en un futuro cercano, las naves y bases lunares podrían estar revestidas de materiales vivos capaces de repararse solos y engrosar su estructura frente a tormentas solares.

Los descubrimientos citados por Rosario3, extraídos del análisis difundido por Nawfal, apuntan a la hipótesis de que los materiales biológicos podrían cambiar la forma en que la humanidad se protege en el espacio y enfrenta ambientes extremos. La posibilidad de “cultivar” paredes que bloqueen radiación abre un camino distinto al de los escudos metálicos tradicionales y revela nuevas líneas de investigación para la exploración interplanetaria.

La Nasa espera avances concretos a partir de los experimentos en curso en la Estación Espacial Internacional. El comportamiento del hongo determinará si su capacidad para crecer y alimentarse de la radiación puede aplicarse en misiones de largo alcance o en la gestión de sitios contaminados en la Tierra.

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