Argentina firmó un convenio con EE.UU. para agilizar procesos aduaneros y reforzar el intercambio de información

El acuerdo entre ARCA y la agencia aduanera estadounidense apunta a modernizar controles, acelerar trámites y ampliar el flujo de datos comerciales sensibles. La rúbrica se realizó en Washington y contó con funcionarios de ambos países.

Trump y Milei.

Argentina y Estados Unidos firmaron un nuevo convenio de cooperación destinado a agilizar los procesos aduaneros, reforzar los controles y ampliar el intercambio de información vinculada al comercio exterior. El acuerdo se concretó en Washington entre la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), y fue presentado como un paso central para la modernización del sistema.

“Firmamos un convenio de cooperación con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP), un paso clave para profundizar la modernización, la digitalización y la automatización de los procesos aduaneros entre ambos países”, señalaron desde ARCA al anunciar el entendimiento.

La firma estuvo encabezada por el titular de ARCA, Juan Pazo, y por el director general de Aduanas, Andrés Veliz. Por parte del organismo estadounidense participó el subcomisionado ejecutivo adjunto del CBP, Donald R. Stakes.

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Puntos centrales del acuerdo

Desde la delegación argentina destacaron que el convenio permitirá “fortalecer la coordinación bilateral, potenciar la detección temprana de amenazas y combatir delitos transnacionales”. Además, remarcaron que los procedimientos locales quedarán alineados con los estándares de la Organización Mundial de Aduanas.

El entendimiento contempla cooperación técnica y operativa entre ambas agencias, con el objetivo de reducir tiempos logísticos, mejorar la competitividad del sector privado y avanzar hacia una aduana totalmente digital, sin trámites presenciales ni documentación en papel.

El acuerdo se suma a compromisos bilaterales recientes para facilitar inversiones y aumentar la transparencia en el flujo comercial. Entre ellos figura el intercambio de información vinculada al mercado de la soja, medida que el Gobierno había comunicado previamente a los exportadores.

Contexto económico y antecedentes bilaterales

En el marco de los anuncios difundidos por la Casa Blanca, ambos gobiernos también se comprometieron a cooperar en materia de minerales críticos y a coordinar acciones para estabilizar el comercio global de soja. Ese capítulo reactivó consultas sobre un eventual “tax holiday”, concepto mencionado por funcionarios estadounidenses respecto a posibles incentivos fiscales para el sector agrícola.

El tema volvió a tomar relevancia luego de que el Gobierno argentino estableciera, a fines de septiembre, retenciones cero con un cupo de US$7000 millones, una medida que estuvo vigente menos de tres días y que coincidió con negociaciones por un swap de US$20.000 millones con Estados Unidos. Ese cruce generó inquietud entre productores estadounidenses.

Desde sectores agroexportadores locales observan con atención la presión estadounidense, mientras el canciller Pablo Quirno sostiene que no existen condicionamientos externos en materia impositiva.

La cooperación aduanera entre ambos países tiene antecedentes que se remontan a los años 90. Estados Unidos mantiene una Unidad de Transparencia Comercial, que analiza patrones globales y detecta posibles maniobras de lavado a través del comercio (TBML). Ese sistema se nutre de información proveniente de unidades de distintos países y permite generar alertas cruzadas.

Según trascendió, se evalúa introducir una cláusula que obligue al Gobierno argentino a anticipar eventuales reducciones de retenciones, como ocurrió con el anuncio de septiembre.

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