La intervención fue realizada esta semana por estudiantes y el colectivo de muralistas “Herejes”, en el marco del programa del Gobierno bonaerense “Ellas no estaban pintadas” y como propuesta para participar en “Jóvenes y Memoria”. Acompañaron la presentación, organizaciones como: Orgullo SN, la Mesa local de la Memoria por la Justicia, Comisión Ponce de León, el Ministerio de Mujeres y Diversidad bonaerense y referentes regionales y distritales de la ESI.

De la Redacción de EL NORTE
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En el marco del programa del Gobierno bonaerense “Ellas no estaban pintadas”, el martes pasado se inauguró en la Escuela Secundaria Técnica N° 4, un mural en homenaje a la comunidad LGBTQ+.
La intervención fue realizada por Ias y los estudiantes de tercer año C, cuarto y quinto B, con la guía de la docente Mariana Barcella, y por el colectivo de muralistas Herejes – Muralismo social.
La actividad tuvo lugar en Urquiza 505 desde las 15. Hubo números musicales, muestra de arte y taller de serigrafía.
Acompañaron la presentación, organizaciones como: Orgullo SN, la Mesa local de la Memoria por la Justicia, Comisión Ponce de León, el Ministerio de Mujeres y Diversidad bonaerense, y referentes regionales y distritales de la ESI.
Jóvenes y Memoria
“La iniciativa fue generada por la propuesta de participar en Programa Jóvenes y Memoria. La elección de la temática se efectuó por la lucha que realizó un chico trans en Técnica 4: Julián Bastia Osuna”, detalló la profesora referente a EL NORTE.
En el acto, alumnos de tercer y cuarto año contaron cómo se gestó la experiencia: “En todo este tiempo que estuvimos trabajando, nuestro grupo realizó dos entrevistas: la primera fue a Orgullo San Nicolás -una organización que lucha por los derechos de la comunidad LGBT- la cual nos explicó lo que ellos pasaban en sus trabajos, hospitales, las miradas que sienten sobre ellos al ser ellos mismos, etc. Nos dijeron algunos porcentajes de homicidios que se sufren dentro de la comunidad, por el solo hecho de no fingir quiénes son. Algo muy triste, la verdad, pero a la vez algo que nos motiva a ir por más, a llegar a la igualdad social, a recibir los tratos que se le darían a cualquier persona por ser solo eso: una persona. Unos tres meses después hicimos una entrevista a un estudiante trans de esta institución que nos contó su batalla por ser llamado por su nombre: Juli. Nos contó sobre cómo se dio cuenta que él era un chico, cómo lo tomó su familia y cómo responde a comentarios que hacen sobre su persona. Gracias a él, pudimos entender un poco más sobre la transexualidad y cómo la valentía nos ayuda a lograr grandes cambios personales, ya no importa el miedo que tengamos, importa hacerlo con miedo. Gracias a este programa es que los que participamos de este proyecto podemos viajar y vivir nuevas experiencias, aprender de los errores, aceptar diversidades y lograr unión de corazón”.

