Un hombre de 30 años ingresó a la Guardia del Hospital San Felipe con un disparo en una pierna. El hecho ocurrió en el marco de un enfrentamiento entre varias personas. Fue en la intersección de Colón y Falcón, una zona de la ciudad en la que se repiten hechos de violencia y de uso de armas de fuego.

De la redacción de EL NORTE
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La zona del Parque San Martín se ha vuelto «tierra de nadie», según los propios vecinos del lugar. Días atrás, cerca de la UTN, un joven de 17 años había baleado a dos personas. En esta oportunidad el escenario de los disparos se sitúa en el mismo lugar.
Cerca de las 6:00 del domingo, personal policial tomó conocimiento del ingreso al Hospital San Felipe de un sujeto con herida de arma de fuego. Constituido personal de las fuerzas de seguridad, se identificó a la víctima como Jorge Moreno (30), quien tras tomar declaración testimonial manifestó haber recibido un disparo de arma de fuego en la pierna derecha producto de una confrontación entre varios masculinos, no reconociendo a su agresor. El hecho ocurrió en la intersección de calle Colón y bulevar Falcón.
Policía Científica determinó el carácter de la lesión como leve. Se dio conocimiento al instructor judicial en turno, Dr. Franco De Nicola, quien impartió directivas y ordenó que las actuaciones sean remitidas a DDI local para su prosecución.
La zona se ha vuelto «invivible» para muchos vecinos. Eso es lo que aseguran quienes se comunican con la redacción de este diario con la intención de que se haga pública la situación.
La policía es convocada en reiteradas oportunidades para calmar los ánimos de los más revoltosos.
Una vecina del lugar comentó a nuestro medio que lo que también se escuchan son muchas peleas y corridas. “A veces se sienten gritos y se llama a la policía, que no siempre vienen. A la noche después, de cierta hora, no quiero ni salir a la calle, nos sentimos rehenes de estos pibes”, expresó Natalia, quien prefiere mantenerse anónima, pero sí brindar su testimonio. “La verdad, yo los fines de semana ya me hago la idea de que no voy a poder dormir, pero también pasa entre semana y al otro día se me hace eterno. A veces prefiero ir a lo de mi papá para descansar, pero la verdad es que es imposible. Si no es la música, son las motos que no paran de dar vueltas”, agregó.
En el predio ganado por la juventud también van muchos chicos que hacen pícnic y pasan un momento tranquilo, pero en muchas ocasiones deben irse porque la zona se descontrola y se vuelve insegura.

