Promesas en pausa: el reclamo por obras inconclusas en Ramallo

Vecinos de Villa Ramallo denuncian la paralización de obras y el deterioro de los servicios básicos. Reclaman falta de mantenimiento, problemas con el agua potable y promesas incumplidas por parte del gobierno local.

obras Ramallo

La obra pública en Ramallo atraviesa una etapa de evidente estancamiento. Durante el último año, el Municipio anunció múltiples proyectos destinados a modernizar la infraestructura y mejorar los servicios básicos en distintos sectores del distrito, pero la mayoría se detuvo antes de concretarse o nunca pasó del anuncio. Esta falta de avances genera un creciente malestar entre los vecinos, que perciben una distancia cada vez mayor entre los compromisos asumidos por el gobierno local y la realidad cotidiana.

El descontento es particularmente fuerte en Villa Ramallo, donde los vecinos aseguran que la localidad vive uno de sus peores momentos en materia de servicios, mantenimiento y obras públicas. A pocas semanas del verano, las quejas se multiplican: calles a oscuras, acumulación de basura, falta de limpieza, problemas con el agua potable y promesas de obras que nunca se materializaron.

Las críticas apuntan principalmente al delegado municipal, Mauricio Frascaroli, a quien los habitantes acusan de no atender los reclamos ni brindar respuestas ante la falta de mantenimiento urbano. Luminarias fuera de servicio, cuadras completamente a oscuras y calles deterioradas se repiten en distintos barrios. El recambio a tecnología LED, anunciado hace más de un año, quedó paralizado. “Pagamos las tasas, pero la ciudad está sucia, las calles llenas de pozos y de noche no se ve nada”, lamentan los vecinos.

A esto se suman los persistentes problemas de agua potable, que se agravan con la llegada del calor. Las bajas presiones y los cortes intermitentes se repiten cada verano, y muchos hogares deben recurrir a bombas o tanques suplementarios para garantizar el suministro diario.

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En materia de obra pública, el panorama no es mejor. Los anuncios del intendente Mauro Poletti no se tradujeron en avances concretos. El barrio Las Ranas es un ejemplo emblemático: se prometió la pavimentación de 17 cuadras con fondos provinciales, pero las obras nunca comenzaron. En barrio La Ribera, el pavimento también quedó en promesas, mientras que en barrio Don Antonio solo se ejecutó la mitad de las cuadras previstas; el resto continúa sin cordón cuneta, luminarias ni mantenimiento.

El barrio Santa María sigue aguardando el inicio de una obra fundamental de cordón cuneta y desagües pluviales destinada a evitar inundaciones. Aunque el proyecto fue anunciado hace dos años, las máquinas aún no aparecieron y la situación del barrio permanece sin cambios.

En la ciudad cabecera, el panorama tampoco es alentador. La Avenida Mitre, que debía transformarse en una arteria moderna con bulevares, semáforos y nuevo asfaltado, continúa inconclusa. También siguen pendientes los proyectos presentados por Poletti junto al gobernador Axel Kicillof: el nuevo edificio de la Secundaria N°4 de Villa Ramallo y el jardín de infantes de El Paraíso, que todavía no comenzaron.

A la lista de obras postergadas se suman el camino entre El Paraíso y Ramallo, la reparación de la Ruta 1001 y las cloacas para Villa General Savio, todas presentadas como prioridades en actos oficiales, pero sin ejecución real.

A casi un año de gestión, Mauro Poletti enfrenta cuestionamientos por la falta de resultados visibles. Aunque algunas obras heredadas —como la red cloacal de El Paraíso— fueron concluidas, el resto del distrito muestra señales de un fuerte retroceso. En Villa Ramallo, la sensación predominante es la de una ciudad olvidada: promesas que no se cumplen, calles sin mantenimiento, barrios desatendidos y un delegado que, según los vecinos, “brilla por su ausencia”.

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